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Aborto, tema de opinión pública y opinión publicada

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Por Olga Muñoz, Presidenta de Familias del Mundo Unidas para la Paz (Fampaz). Periodista especializada en Bioética.

Mirando con seriedad los acontecimientos creo que existe una gran confusión, propiciada por quienes tienen intereses detrás de su despenalización. Esto es histórico, no actual. Ante todo, debemos distinguir claramente entre Opinión Pública de la calle y de las redes sociales, aquellas que nuclean la opinión del hombre corriente, y Opinión Publicada, aquella propaganda de difusión masiva con sentido ideológico, cuyo pago es sustentado por organizaciones poderosas, pero que son ajenas, al sentir del ciudadano, del hombre común.

Si nos paramos en la calle y preguntamos a las personas que pasan ¿si mataría a un niño, ahogándolo en agua o en una bolsa de polietileno, luego de un aborto quirúrgico del cual pudo sobrevivir, o si destrozaría su pequeña cabecita, con elementos cortantes dentro del vientre materno, para que el aborto sea “más viable”, o si lo quemaría con sales?, seguramente horrorizada nos respondería: “Yo no soy un asesino” La misma respuesta se obtendría si supiera que una mujer, luego de tomar pastillas xx para el “aborto de guante blanco, medicamentoso”, el que se hace a solas y en silencio, pero poniendo en riesgo su salud reproductiva y psíquica futura, cuando no le produce un estallido en el útero, por el cual podría perder la propia vida. Diría el hombre común que horror, “que no lo haga, pobrecita”. A esa respuesta podríamos llamarla fruto de la “conciencia natural colectiva”, esta es cuando el ser humano se preocupa por la vida del otro y la cuida con la misma intensidad con que cuida el planeta y la Creación. Como trata de cuidar la casa común, y la personal, su familia, y su entorno.

Vemos diariamente como el hombre que compone la sociedad argentina se alegra, al ver rescatar con vida a un niño, un adulto, o un anciano en peligro de muerte. ¡Tantas veces escuchamos que piden por la seguridad de sus vidas, ante actos delictivos ¡Porque nuestro pueblo, posee, “sabiduría oral colectiva”, que lo lleva a creer que la “vida es un bien insustituible por excelencia, que no debe discriminarse”, y vive asombrándose ante el poder transformador, que toda vida, sin distinción lleva en si misma!

Lo vimos en Chile, hace años, con los mineros; también cuando se juntaron en 15 días 220. 000 firmas para que el Rey de Bélgica, no aprobara la eutanasia para los niños; Lo vemos todos los años en marchas multitudinarias en el mundo pidiendo por la vida de los no nacidos y también vemos como los socorristas, tratan de ayudar a los migrantes, sin tierra y sin futuro.

Por la opinión publicada, se nos dijo que la defensa de la vida es una lucha de izquierdas y derechas católicas, mentira hábilmente “manipulada lejana a la verdad”. Donde el ciudadano se detiene a pensar, descubre que defender la vida no es ni de derecha, ni de católicos. Lo demostró el expresidente uruguayo Tabaré Vázquez “de izquierda”, cuando no permitió el aborto en su país; Marion Le Pen, política del Frente Nacional en Francia, “de derecha”, es totalmente partidaria del aborto; Rafael Correa en Ecuador, en su momento, anuncio que renunciaría si en su país se despenalizara el aborto. Simplemente es un tema que nos lleva a decidir por un totalitarismo terrorista ideológico o por democracias donde la voz del ciudadano corriente reconoce el valor que cada vida, simplemente porque él también tiene vida.

Este tema va más allá de la derecha o la izquierda y más allá de ser creyente social. A la vida se la respeta por un tema de humanidad, que da respuesta al hombre sobre lo que él es, y que percibe, aunque no tenga muchos conocimientos académicos, que debe respetar la vida, ya que en ella radica un poder absoluto y transformador, que le habla del misterio de la creación y su participación en el como persona. Le habla del primer derecho humano: el derecho a la vida.

Esta historia es tan vieja como la civilización, los que se inclinan por la muerte aparecen en todas las épocas, no son enemigos del hombre al que intentan destruir, son enemigos del creador. Un poco de historia reciente demuestra que papel juegan las leyes. Cuando en Inglaterra se comenzó a experimentar con embriones, los científicos vieron necesario recurrir al cambio de leyes, dando comienzo a justificar que “la vida comienza, después que comienza la vida”. En general dicen varios autores, en el libro “El embrión una persona en la primera etapa de la vida”, “en el mundo jurídico-ya sea a través de leyes o de decisiones de los jueces-el tema del comienzo de la vida suele plantearse cuando se quiere justificar algo, que es contrario a la vida. En otras palabras, cuando las ideologías, o los avances científicos necesitan autorización o apoyo para imponerse en la sociedad, recurren al Derecho que se transforma en un “instrumento para modificar la realidad, por medio de leyes”.

El reconocer la vida como primer derecho humano, del cual se desprenden los otros derechos, se da por un tema de humanidad, que late en el corazón del hombre que siempre sabe qué respuesta dar a ¿si es licito matarnos unos a otros?. Como sería el caso de despenalización para matar, negociar, o experimentar con inocentes por nacer. Se estaría realizando un vacío, primero legal “haciendo legal un delito”; segundo mintiendo con que es para ayudar a los pobres, cuando en realidad lo que necesitan los pobres es mejoras que respeten su dignidad, porque ellos saben respetar la vida naturalmente, se habla que deben practicar o recetar los médicos, de hacerlo faltarían a su promesa de curar, este tema de despenalizar la muerte, nos introduciría en un desorden social lisa y llanamente, muy difícil de conducir.

En cuanto a los católicos, apoyados en que la verdad nos hace libres, para discernir, haciendo uso de nuestra inteligencia y contemplando la realidad, respetamos toda vida, desde la más chiquita que comenzó su desarrollo en la concepción, hasta la que, cumplida su etapa, está por partir.

Recordamos las sabias palabras vertidas en Evangelio Gaudium: “Un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para “resolver otras dificultades”. Ej. (negocios, experimentación, pobreza) Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno”.

Si no creyéramos en esto, estaríamos negando a Jesucristo. “No debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre el respeto a la vida. No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana” (Evangelium Gaudi).

“Cuidemos la Vida”, nos dijo en ‘Un Rosario por la Vida del 2012’, en la Catedral de Buenos Aires el actual Papa Francisco. “Pidámosle a María que nos enseñe a cuidar la Vida. La que nos da un ejemplo de cómo se cuida la vida es ella. Cuidó a Dios chiquitito y cuido a Dios clavado en una Cruz… Pidámosle a ella. Madre enséñanos a cuidar la Vida”.

Fuente: ExtraNews

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