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El ajuste, origen de dudas, tensiones y suspicacias en Cambiemos

Una victoria política de Cambiemos, la aprobación del presupuesto nacional en Diputados, explica parte de lo que ocurre entre Macri y Vidal Foto: DIB

La falta de certezas sobre el nivel de financiamiento nacional que recibirá el Tesoro de la provincia de Buenos Aires para 2019 inquieta a la Gobernadora María Eugenia Vidal, que parece no terminar de confiar en que lleguen a buen puerto las “comprensivas” negociaciones abiertas hace casi dos meses con el gobierno de Mauricio Macri para que le devuelva parte de los $ 20 mil millones que la disparada del dólar y la inflación le licuaron al Fondo del Conurbano. Ese es el motivo central detrás del nuevo pico de tensión entre ambas administraciones, un episodio que además dejó entrever suspicacias electorales y ciertas grietas en el equipo bonaerense.

Una victoria política de Cambiemos, la aprobación del presupuesto nacional en Diputados, explica parte de lo que ocurre entre Macri y Vidal, o entre sus administraciones. Es que después de largas semanas de tironeos y especulaciones, con la votación en la Cámara Baja quedó precisado el monto exacto de ajuste que, entre pérdidas de ingresos y transferencia de subsidios, deberá ser absorbido por la provincia: $ 40.700 millones. Se compone de $ 25 mil millones de subsidios a los transportes, $ 8 mil millones para sostener la tarifa social de la electricidad, $ 700 millones que corresponden a la de agua potable y $ 7.000 millones que ya no ingresarán a las arcas bonaerenses por la caída del llamado Fondo Sojero.

Ese no es, sin embargo, el número más relevante. Son otras dos las cifras las trascendentales para el futuro de la gobernadora. Por un lado, los $ 28 millones que constituyen el neto de juste que deberá asumir la provincia en 2019, ya que a los $ 40.700 hay que restarle unos $ 12 mil millones de recaudación impositiva suplementaria, que llegarán a partir de cambios introducidos en el Presupuesto, básicamente en Ganancias y Bienes Personales. Esas modificaciones hasta el martes pasado no estaban confirmadas. El otro número clave son los $ 20 mil millones perdidos por haber calculado, en noviembre de 2017, una actualización del Fondo con una inflación de 10% para este año y 5% para el próximo.

Sobre esa base ya definida por el Congreso y la suposición verosímil de que el tratamiento del Presupuesto en el Senado no cambiará nada esencial, en el equipo económico provincial hacen una cuenta muy expresiva: si Nación no compensa la pérdida que asestó al Fondo la inflación, el déficit provincial del año que viene podría duplicarse hasta alcanzar los $ 56 mil millones. La cifra sirve para comprender la zozobra de Vidal, que prevé enviar su propio presupuesto  a la Legislatura dentro de exactamente una semana. Es que con ese nivel de déficit para financiar en un año en el cual el endeudamiento externo por fuera de organismos seguirá complicado por el nivel de tasas,  la cosa se puede poner difícil.

En el equipo de Vidal argumentan, en ese marco, que el Presupuesto obliga solo a PBA y a CABA  absorber déficit nacional, mientras que para el resto de las provincias tiene, en ese punto, efecto “prácticamente neutro”. Sin embargo, datos nacionales indican que, a septiembre de este año, Buenos Aires marchaba al frente del ranking de aumento de transferencias nacionales incluyendo coparticipación, leyes especiales, y compensaciones, con una suba real –deflactando inflación- del 6,4%. Por debajo solo quedó la Ciudad Autónoma, con 2,4%. El resto de los distritos tiene números negativos, es decir que esos fondos crecieron en proporción menor que los precios.

 

Los tironeos

Ese es el contexto profundo en el cual se produjeron las tensiones de esta semana, cuando el reclamo dirigido a Nación fue sostenido por primera vez en público por una voz oficial. Lo formuló ministro de gobierno bonaerense, Joaquín De La Torre, que apuntó con cierta aspereza retórica contra Rogelio Frigerio y Nicolás Dujovne. Al primero lo culpó por “cerrar” el presupuesto con los gobernadores opositores a expensas del Tesoro bonaerense y, al segundo, le pidió explicaciones por algo bastante más llamativo: haber –supuestamente- dicho que detrás de del pedido de la actualización del Fondo se oculta el financiamiento de un plan presidencial de Vidal.

Entre una y otra intervención, hubo gestos de “distensión”, protagonizados por el jefe de Gabinete, Marcos Peña y por Vidal y Frigerio. La gobernadora hizo trascender, además, que llamó a De La Torre para advertirle que la tensión debe ceder, algo que él aceptó.  Una alta fuente del gabinete agregó que no se le permitirán nuevas críticas de este tenor. Pero lo cierto es que el cuestionador ministro no fue desmentido ni obligado a retractarse, lo que dejó flotando en el ambiente la sensación de que sus reclamos, que él dice haber formulado sin una orden expresa pero interpretando señales internas inequívocas de los deseos de la Gobernadora, tienen al menos cierto grado de aval.

De relación tensa desde su llegada al gobierno con el hombre fuerte del Gabinete, Federico Salvai,  De La Torre es  tal vez el funcionario más indicado para formular un reclamo de este tenor: es el menos “Pro” de todos los  nombres importantes que rodean a Vidal. Hábil, él sostiene que habló porque otros no lo hacen. Pero a su vez recibió un reproche interno: actuar con desconocimiento de hasta qué punto están avanzadas las negociaciones que llevan adelante Salvai y el ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza, con Peña, Frigerio y Dujovne para que los $ 19 mil millones que les reclama la Gobernadora finalmente lleguen a las arcas provinciales.

Quienes formulan esa objeción citan como ejemplo un episodio ocurrido el lunes 15 de este mes. Ese día, como suele hacer, el presidente Macri visitó la mesa política que comparten casi todos los lunes Vidal, Peña, Frigerio y Horacio Rodríguez Larreta. El día anterior, el reclamo por los fondos había llegado a los diarios nacionales, arropado en la vieja cuestión de las diferencias de criterio sobre cómo manejar la relación con el peronismo “dialoguista”. Allí, cuentan, Macri deslizó un mensaje esperanzador para la Gobernadora pero al mismo tiempo advirtió que no era necesario extremar gestos públicos de desavenencia en el corazón de la alianza gobernante.

Como fuere, estén más o menos avanzadas esas conversaciones –que, tal como se indicó aquí hace tres semanas, por motivos obvios no tendrán un cierre público  antes de que el Senado haga ley el Presupuesto- y haya actuado De La Torre con mayor o menor grado de autonomía, lo cierto es que Vidal no tiene certezas aún sobre esos fondos y en ese marco se produjo el destemplado reclamo y la subsiguiente tensión, que los gestos de “distensión” no hicieron sino confirmar. Y eso produjo costos políticos. Uno, no menor, es el meneo público de la desconfianza que parece existir, en una parte al menos del gabinete nacional, respecto de una eventual candidatura nacional de la Gobernadora. También hay que anotar acá, la emergencia de los roces en el Gabinete, en el que De La Torre, para colmo, permanecerá en principio hasta fin de mandato, lo que obligará a la templanza al diputado que, según dicen en el Ejecutivo, aspira a reemplazarlo.

Presupuesto

Esta batalla constituye también el marco del tratamiento del presupuesto bonaerense, sobre el cual el oficialismo deslizó que tendrá un nivel de pedido de autorización de deuda –entre 90 y 100 mil millones- superior al que realmente quiere –entre 70 y 80 mil millones- al solo efecto de que los peronismos de Sergio Massa y los intendentes acuerdistas pueden pujar exitosamente por bajarlo para así justificar un voto positivo, cuya moneda de cambio serán los fondos para obras y los cargos en el directorio del Banco Provincia y el Tribunal de Cuentas que, ya está confirmado, se entregarán a quienes acompañen.

Habrá que ver si la estrategia tiene éxito. La novedad, por ahora es el aviso de Sergio Massa de que se correrá de la negociación, que delegará en sus legisladores provinciales. Es parte de su auto construcción como candidato nacional, contra lo que buscan imponerle otros peronistas federales azuzados ahora por el impacto de la salida de Felipe Solá, Facundo Moyano y, entre otros, Daniel Arroyo, que iba a ser su candidato a gobernador. En el oficialismo lo leen como una señal positiva por otra razón: si va a haber un “sí” en PBA mejor que lo den sus delegados, para evitar la contradicción con el rechazo al presupuesto nacional.

Fuente: DIB

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Redacción

Periodista de la Agencia Diarios Bonaerenses