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Cambiemos va perdiendo la guerra por las tarifas, y se viene otra por el FMI

Macri busca un improbable acuerdo con los gobernadores "amigos", pero no lograría los apoyos para morigerar tarifas y avalar acuerdo con el FMI Foto: Télam

El Gobierno nacional no pudo evitar en la Cámara de Diputados que la oposición unida aprobara el proyecto contra el aumento en las tarifas de los servicios públicos. La amenaza del veto presidencial, una señal de Macri destinada más a los mercados que a los legisladores o gobernadores, no surtió efecto en el Congreso y Cambiemos apuesta sus últimas fichas parlamentarias a que la Casa Rosada logre convencer a algunos gobernadores para que éstos le ordenen a sus senadores no acompañar la iniciativa opositora con el pretexto del impacto fiscal.

Se trata de una posibilidad cada vez más improbable. En Diputados el massismo y el Interbloque Argentina Federal ya habían detectado la maniobra que apuntaba a los senadores, por eso hubo contactos con la Cámara alta. Miguel Pichetto -el jefe del bloque de los senadores peronistas no kirchneristas-, en persona habría monitoreado las negociaciones para realizar retoques de último momento al proyecto opositor sobre tarifas a fin de moderar el impacto en las arcas provinciales como en el caso de la baja del IVA, impuesto que es coparticipable.

Mauricio Macri, de todos modos, insistió con los contactos con los gobernadores y se reunió con alguno de ellos en la Casa Rosada. Aunque el motivo principal de ese encuentro fue la gran noticia de la semana y quizás del año: la vuelta de la Argentina al Fondo Monetario Internacional en busca de financiamiento.

En ese cónclave con un puñado de mandatarios provinciales, el Presidente les garantizó mantener los $185.000 millones en obras públicas que figuran en el Presupuesto Nacional. Enfatizó sobre la inconveniencia de que se sancione el proyecto opositor sobre las tarifas y pidió respaldo para el acuerdo con el FMI. Es todo una señal que ninguno de los gobernadores que asistieron a esa reunión, como el cordobés Juan Schiaretti o el sanjuanino Sergio Uñac –también estuvieron Gustavo Bordet (Entre Ríos), Juan Manzur (Tucumán) y Domingo Peppo (Chaco)- se hayan retirado de la Casa de Gobierno sin querer hacer declaraciones a la prensa.

La Casa Rosada hará un último intento por evitar que el proyecto opositor contra las tarifas sea sancionado en el Congreso: Macri se reunirá con el Interbloque Federal en el Senado que comanda el salteño Juan Carlos Romero, muy cercano al oficialismo, y que integran unos cinco legisladores.

Aún si el oficialismo lograra sumar a esos cinco, todavía le faltarían más de media docena, y no hay mucho más de donde cooptar. Los que responden a Cristina Kirchner y a Miguel Pichetto son infranqueables y con ellos el proyecto opositor tiene el triunfo asegurado obligando a Macri a ir por el veto, sólo podrá decidir si es parcial o total.

El costo político de vetar el proyecto opositor contra el aumento en las tarifas es una preocupación que en el oficialismo ya quedó en segundo plano ante la corrida cambiaria que sigue sin freno y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para un prestamo stand by cuyas condiciones se descuentan que serán duras. Ya los encuestadores reflejaron que el rechazo a esa decisión cosecha más del 75 por ciento. Todavía no hay sondeos sobre cómo impactó en la imagen de Macri, ya muy vapuleada este año.

El Gobierno, que había imaginado un Congreso dedicado exclusivamente al debate por la despenalización del aborto hasta el comienzo del mundial, espera una derrota en la batalla por las tarifas, pero podría ya haber empezado otra por la participación del parlamento en el acuerdo con el FMI.

La Izquierda hizo la primera avanzada en la misma sesión en que se trató el tema tarifario. Mocionó para expresar un rechazo al inicio de las negociaciones con el Fondo. El kirchnerismo se acopló de inmediato al pedido junto con bloques de centroizquierda afines. Sólo la negativa del massismo y del bloque de diputados que responden a los gobernadores ayudaron a Cambiemos a evitar que la Cámara baja se pronunciara en contra. Era sólo un hecho simbólico, pero también una advertencia.

El jefe del Interbloque oficialista, el radical Mario Negri, ya había anticipado la polémica que empezaba con el anuncio de la búsqueda de un acuerdo con el Fondo: la oposición, o parte de ella, pediría la intervención del Congreso. Por eso, antes del inicio de la sesión especial del miércoles dijo a la prensa que eso no correspondía por el artículo 60 de la Ley de administración financiera, “que prevé que aquellos organismos multilaterales en los que Argentina es socio, no requiere un consentimiento previo”.

La explicación de Negri no basta. Como siempre, la ley tiene sus dos bibliotecas. José Mayans, presidente de la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Deuda Externa advirtió que en el Presupuesto 2018 “no figura el FMI” entre los organismos de crédito público, por lo que “si el préstamo es para este año, (el Gobierno) tiene que ingresar un proyecto al Parlamento“. Y enfatizó en que el Poder Ejecutivo debe “pedir autorización del Congreso”.

“El Poder Ejecutivo tiene que tener autorización expresa del Congreso, según establece la Constitución Nacional. Tenemos que ver los plazos, las condiciones, los montos y los intereses de la nueva toma de deuda. No quiero creer que el Presidente vaya a arrogarse la suma del poder público”, dijo el formoseño que reviste en el interbloque que condice Pichetto.

La Bicameral, que la última vez se reunió para escuchar al ministro de Finanzas Luis Caputo en una escandalosa sesión que terminó con la ‘polémica el papelito’, se juntó esta semana con intención de abordar el acuerdo con el FMI. Cambiemos se ausentó de esa reunión y tampoco estuvieron Romero y lo senadores que responden a Uñac y a Schiaretti. En el Gobierno se interpretaron esos faltazos como una buena señal y un alivio. También de cara al tratamiento del tema tarifas.

En la Cámara de Diputados la oposición quedó ociosa y elige las batallas: “Exigimos al Poder Ejecutivo que cualquier posible acuerdo con el FMI, previo a su aprobación, sea discutido ampliamente en el Congreso de la Nación. Nada de lo que se quiera acordar con el Fondo tiene que ser realizado a espaldas del pueblo argentino”, reclamaron los diputados del kirchnerismo a través de un comunicado.

Por su parte, el interbloque de diputados del Movimiento Evita y Libres del Sur presentó un proyecto de resolución para que el Poder Ejecutivo envíe al Congreso el acuerdo con el Fondo.

El diputado K Fernando Espinoza presentó dos proyectos de resolución para citar a la Cámara baja a los ministros de Energía, Juan José Aranguren, y de Hacienda, Nicolás Dujovne. A éste último para que explique por qué decidió solicitar un crédito al FMI y a Aranguren por las tarifas.

En el medio, Macri pudo celebrar que se sancionó la ley de mercado de capitales, lo que explicó la suba de la bolsa de los últimos días a pesar de que el dólar pasó los $24 y el Banco Central siguió quemando reservas sin horizonte de calma.

También tuvo un alivio en cuanto a las tres leyes en que se transformó su megaDNU veraniego, las conocidas leyes ‘desburocratizadoras del Estado’, que recibieron dictamen favorable en el Senado.

Se trata de dos noticias que para Cambiemos apenas alcanzan a ser un consuelo en un Congreso donde está a la defensiva frente a una oposición que después de las tarifas encuentra en el acuerdo con el FMI una nueva razón para unirse.

Fuente: ExtraNews

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Redacción

Periodista Parlamentario acreditado en el Congreso de la Nación