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En un clima de bestialidad y violencia, delegados gremiales escracharon a una funcionaria del SENASA

Sindicalistas de ATE increparon con insultos y amenazas a la directora de RRHH del organismo tras el despido de 213 empleados esta semana. Foto: Captura de video

En hechos de inusitada violencia que fueron registrados en cámara por los propios protagonistas, delegados gremiales de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) escracharon en la sede del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) a una funcionaria, casi al extremo de la agresión física. Le reprochaban el despido de 213 empleados del organismo estatal que la administración del titular del Servicio, Ricardo Negri, comunicó esta semana.

Mientras bloqueaban su salida de la oficina, los representantes gremiales se abalanzaron sobre la directora de Recursos Humanos Giselle Tasin Pavan, para interpelarla con frases intimidatorias, gruesos insultos y hasta amenazas contra ella y sus propios hijos.

En uno de los videos puede identificarse en forma clara a Carina Maloberti, delegada de ATE en SENASA, como la voz cantante de la fuerte agresión. La sindicalista era secundada por la importante fuerza de choque que acosó a la funcionaria, quien estaba sola e intentaba desembarazarse de la complicada situación.

 

El conflicto

Los trabajadores del SENASA cumplieron esta semana un “paro activo” de 96 horas en todo el país, en rechazo de 213 despidos que habían sido anunciados el martes último. Se trató de un nuevo eslabón en una larga cadena de desafectaciones que viene produciéndose en el organismo, desde que se dispuso la baja del 20 por ciento de la plantilla de empleados del Estado.

Sólo la semana pasada, se anunció en el Minagro una reducción de 330 puestos de trabajo, además de una fuerte simplificación de la estructura política.

En cuanto al organismo controlador de la sanidad agroalimentaria, la protesta también estuvo dirigida contra “la quita de la certificación de servicios de inspección veterinaria a los frigoríficos”, dijeron los trabajadores.

 

 

El dirigente sindical estatal del sector, Jorge Ravetti, coordinador gremial del Senasa y jefe de la filial Ezeiza-Esteban Echeverría-San Vicente de ATE, explicó que la protesta en todo el territorio nacional concluirá esta medianoche.

El dirigente repudió “la política de cesantías aplicada por el gobierno nacional” en las dependencias estatales y denunció “un doble standard sanitario” a partir de la quita de las certificaciones de servicios de inspección veterinaria en todos los frigoríficos.

A su vez, las autoridades del organismo reconocieron el envío de 213 nuevos telegramas de despido y rescisión de contratos a personal de asistencia técnica-administrativa y transitorio y explicaron que “en ningún caso fueron remitidos a trabajadores de planta permanente”, según señalaron las fuentes del Senasa.

“Casi el 65 por ciento de ese personal es administrativo, porque se procura un Senasa que controle y que no sea de escritorio. Se trabaja en línea con el Ministerio de Agroindustria, ya que el déficit del Estado obliga a adoptar medidas necesarias para ser sostenibles y eficientes como organismo descentralizado”, puntualizaron.

También sostuvieron esas fuentes que este año se redujeron un 20 por ciento los cargos jerárquicos en los ministerios y un 35 en Agroindustria, “lo que achicó el costo de la política”, y explicaron que en el Senasa “el ahorro sería de aproximadamente 148 millones este año por limpieza, mantenimiento, alquileres, compras y contrataciones”.

Ravetti ratificó que la decisión de eliminar la inspección veterinaria en los frigoríficos implicará que todos los productos de origen animal no sean certificados por el Estado sino por los mismos productores, “lo que es riesgoso para la salud”, expresó.

 

 

En Río Negro, los trabajadores resolvieron ofrecer este viernes 27 “frutas y verduras de calidad” a todos los vecinos en la Plaza San Martín de la ciudad de General Roca, de manera gratuita. La medida se decidió en una asamblea multitudinaria que también dispuso un paro por tiempo indeterminado en las sedes dependientes de la Regional Patagonia Norte, que fue objeto de un importante número de cesantías, hasta tanto “se reviertan los despidos de sus trabajadores”.

Las medidas de fuerza implicaron la paralización de todas las actividades y controles zoofitosanitarios en aduanas, puertos, aeropuertos, barreras de ingreso a la Patagonia y se reducirán solo a dos horas diarias los controles en las fronteras.

Según explicaron desde el gremio, la actividad tiene lugar para “visibilizar el vaciamiento del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria y el despido de 213 trabajadores del organismos en todo el país”.

 

 

Estas demostraciones de fuerza, sin dudas, forman parte de la legítima lucha de los trabajadores por la reivindicación de sus derechos. Nada tienen que ver con otras expresiones, arteras, viles e inaceptables, que forman parte de un patoterismo anacrónico que es incompatible con un país democrático.

 

Las invasiones bárbaras

La pérdida masiva de puestos de trabajo debe ser considerada una tragedia, y seguramente los trabajadores tienen derecho a recibir explicaciones y soluciones de parte de las autoridades.

También, como vimos, es legítimo implementar protestas cuando se considera que la parte empleadora –en este caso, el Estado- no responde a los reclamos de los trabajadores.

Claro que estos procesos nunca deben producirse en los términos de violencia que pueden verificarse en los dos videos que circularon por las redes sociales durante las últimas horas. En ellos se muestran niveles de virulencia y de agresión que lindan con lo delictual. Y la violencia debe ser  el límite.

 

 

En el primer video, mientras la delegada Carina Maloberti hablaba de “violencia institucional” en las oficinas centrales del SENASA, ordenó a la funcionaria Giselle Tasin Pavan que renunciara y cuestionó al secretario de Agricultura, Santiago Hardie, por los despidos.

Consultado por ExtraNews, el funcionario repudió la agresión a la directora de Recursos Humanos, porque consideró que se trató de “un hecho de intolerancia inaceptable, sobre todo por tratarse de una mujer”, y expresó que “no se trata de despedir gente, sino de nuestra búsqueda de hacer más eficiente al Estado, porque había mucha gente que estaba nombrada y no cumplía funciones”.

Como se recordará, en los últimos años de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner la cantidad de empleados de la cartera agrícola creció siete veces.

Pero volviendo a los hechos de la tarde del viernes, cuando sobrepasada por la situación Tasin Pavan quiso retirarse, la delegada de ATE intentó taponar la salida de su interlocutora y una de sus acompañantes dijo a la directora: “¿Vas a ver a tus hijos a la cara? No van a tener paz, ninguno de los dos, por rajar compañeros”, para inmediatamente definirla, en colaboración con sus laderos, como “rata que huye”.

En el segundo video puede verse lo que ocurrió cuando la funcionaria logró ganar la calle. Mientras intentaba buscar su automóvil en el garage de la avenida Paseo Colón, los gremialistas siguieron insultándola: “Te vas a tu casa, hija de puta, dejás a los compañeros en la calle”. Daban por sentado que los despidos se produjeron porque ésa era una libre decisión personal de Tasin Pavan.

Al grito desaforado de “la concha de tu madre, vos sos la responsable, hija de puta”, una sindicalista de ATE intentó manotear los auriculares de la mujer, quien intentaba apurar el paso mientras una lluvia de insultos provenientes de la turba caía sobre ella.

Fiel a la metodología que caracteriza a esta organización sindical, y completamente fuera de sí, la delegada intentó justificar su agresión con un argumento insólito: “No la estoy agrediendo, ella agredió a mis compañeros primero”.

 

 

Pero allí no terminó el escrache. “Te vamos a buscar a tu casa, hija de puta”, le vociferaron a la funcionaria los miembros del grupo que lideraba Maloberti.

En una dudosa muestra de hombría –dado que la mayoría eran varones y descargaban su agresividad sobre una mujer indefensa-, los activistas sindicales despidieron a la funcionaria cantándole “a dónde vayas los iremos a buscar”, en abierta referencia a Tasin Pavan, pero también al resto de los miembros de su familia.

Los conflictos gremiales existen y las medidas de fuerza de los trabajadores son legítimas y constitucionales. Pero los aprietes, agresiones y escraches de esta naturaleza configuran conductas anómalas que deben ser castigadas.

El Código Penal argentino es categórico cuando define los delitos de acoso, amenazas o injurias.

Sólo el errático funcionamiento de los tribunales argentinos alienta la impunidad de quienes, en lugar de apostar al diálogo firme y a una protesta bien canalizada, prefieren desacreditar sus propias causas –aun las legítimas y nobles- mediante conductas bárbaras e inaceptables. Una verdadera pena.

 

Fuente: ExtraNews / Télam

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Redacción

Politólogo de la Universidad de Buenos Aires. Especialista en Opinión Pública y Análisis Político. Periodista del Círculo de la Prensa de Buenos Aires. Maestrando en Análisis Político en la UNTREF y en Defensa Nacional en la UNDEF. Miembro de la Sociedad Argentina de Análisis Político.