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Consciente de la ignorancia media de la clase política, el PRO bonaerense abrió escuela de intendentes

Cambiemos quiere cambiar el ciclo histórico y se ilusiona con capacitar candidatos para obtener las intendencias del conurbano. ¿Será realista? Foto: Imagen Web

Con la coordinación general del intendente de Vicente López, Jorge Macri, Cambiemos lanzó una escuela de intendentes que apunta a ganar distritos del conurbano bonaerense que por el momento le son esquivos. La capacitación apunta a capacitar a los nuevos cuadros para la gestión.

Como iniciativa que tiende a mejorar la calidad de la política, la creación de este espacio de capacitación parece loable. Claro que hay que tener en cuenta que el peronismo que históricamente gobierna los distritos más populosos de la provincia de Buenos Aires no gana elecciones, precisamente, por la excelencia de sus administraciones.

Es un dato de la realidad que la abrumadora mayoría de los intendentes que pasaron por los principales partidos del Conurbano desde 1983, y muy en particular los de extracción peronista o filo-kirchnerista, más bien se caracterizaron por sus desaguisados administrativos, por sus escándalos de corrupción y por sus grandes agujeros de gestión.

No es que el problema alguna vez les haya preocupado, ya que gracias al reparto de migajas clientelares y prácticas de chantaje económico sobre los que menos tienen, los punteros del peronismo rancio se garantizaron una y otra vez las victorias electorales que les permitieron continuar en el poder, para seguir eternizando el atraso, la pobreza y el deterioro de la calidad de vida de la mayoría de los bonaerenses.

Tampoco podemos decir que el radicalismo haya brindado grandes administraciones en la mayor provincia del país, porque el centenario partido de Alem e Yrigoyen también hizo agua varias veces desde los palacios municipales.

Por ahora, del PRO mucho no se puede decir, porque sencillamente no tiene historia en la provincia. Por supuesto que es sólo cuestión de tiempo.

Con todo, hay que reconocer que la iniciativa de Cambiemos es no sólo audaz sino novedosa, porque el planteo parece ser: “¿y si nos ponemos las pilas y administramos bien?”. Nada mal, considerando que el razonamiento proviene de un movimiento político, en esta Argentina tan particular que todos conocemos.

La cuestión es: ¿Funcionará la idea? Supongamos que, efectivamente, los aspirantes a intendentes del oficialismo, en verdad, aprenden a administrar. ¿Les alcanzará para vencer a la cultura clientelar del Conurbano? Será cosa de ver.

Mientras nos preguntamos estas cosas, el PRO lanzó hoy su escuela de intendentes. Quiere arrebatar distritos al peronismo en los partidos del Gran Buenos Aires, la región más importante del país en términos electorales. El proyecto es ambicioso, sobre todo porque apunta a quebrar una tendencia histórica que hasta hoy parece inmutable.

Según los organizadores del instituto ad-hoc de Cambiemos, el programa de la escuelita incluye contenidos referidos a la organización del Gabinete; la gestión de conflictos (en particular los salariales); el manejo del presupuesto municipal; y capacitaciones en materia de salud, seguridad, medio ambiente, educación e inclusión social.

El principal desafío académico será para Jorge Macri, quien dirigirá la gestión del centro. El primo del Presidente enfrenta el desafío de formar candidatos ganadores, que después, como si fuera poco, sepan cómo gobernar.

No sabemos si esto se traducirá en algún tipo de victoria electoral, sobre todo porque va contra toda una cultura de tablón enquistada por los mediocres “Barones del Conurbano” que (des) vienen gobernando los tres principales anillos de la geografía bonaerense, hasta hoy.

Hasta el momento, Cambiemos ganó en el Conurbano cinco intendencias en 2015: Lanús (Néstor Grindetti), Quilmes (Martiniano Molina), Morón (Ramiro Tagliaferro), Pilar (Nicolás Ducoté) y Tres de Febrero (Diego Valenzuela). Hay que decirlo: Al ex chef, por ejemplo, no le vendría mal asistir a clases. También podría acompañarlo Grindetti, hombre del macrismo de paladar negro que tiene no pocos críticos.

Según el sitio Primereando, el oficialismo apunta a desplazar al massismo de la intendencia de Tigre, donde el actor Segundo Cernadas ganó las legislativas del año pasado.

En San Fernando, Cambiemos apuesta por imponer al funcionario provincial Alex Campbell; y en San Martín, jugaría su candidatura el ministro de Desarrollo Social bonaerense, Santiago López Medrano.

La pelea de fondo podría darse en La Matanza, si crece en los sondeos el nombre del ministro de Educación nacional Alejandro Finocchiaro.

Hablamos del bastión histórico del peronismo, donde se cimenta la base de poder de Cristina Elisabet Fernández de Kirchner y donde se refugian (y siguen cobrando sueldos por no trabajar, o casi) los dirigentes del kirchnerismo y de La Cámpora caídos en desgracia, a la espera de mejores tiempos políticos que les devuelvan los privilegios.

En realidad, si hay un momento histórico en el que el no peronismo pueda aprovechar la oportunidad para avanzar en La Matanza es éste, cuando el partido está gobernado por la peor intendenta que haya conocido su historia, la inclasificable Verónica Magario.

Sería toda una osadía revertir la tendencia histórica. Por más escuelita de gobierno que inaugure, será difícil que a Cambiemos y al PRO les de el cuero para tanto. Habrá que ver.

Fuente: ExtraNews

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Redacción

Politólogo de la Universidad de Buenos Aires. Especialista en Opinión Pública y Análisis Político. Periodista del Círculo de la Prensa de Buenos Aires. Maestrando en Análisis Político en la UNTREF y en Defensa Nacional en la UNDEF. Miembro de la Sociedad Argentina de Análisis Político.