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Del Presupuesto a la campaña

La oposición comienza por su parte a tomarse en serio la posibilidad de que se desdoblen los comicios bonaerenses Foto: DIB

El trámite relativamente sencillo que tuvo la aprobación del Presupuesto despejó la penúltima intriga política inmediata para la gobernadora María Eugenia Vidal, que ahora se enfoca en cerrar el año sin desbordes sociales, mientras recibe señales sigilosas de la Casa Rosada sobre una controversia central: la indexación del Fondo del Conurbano. La oposición, que logró asegurarse parte de los fondos necesarios para el año electoral, comienza por su parte a tomarse en serio la posibilidad de que se desdoblen los comicios bonaerenses, una eventualidad que causa cierta inquietud a los sectores más duros.

En cierto sentido, Vidal casi no negoció el Presupuesto: se limitó a quitar del proyecto las transferencias de subsidios a los municipios, los cambios al Fondo Educativo y el tope del 38% al aumento de tasas, que había introducido precisamente para utilizarlos como moneda de cambio. A la vez, aceptó que se cree una comisión bicameral para analizar la posibilidad de desdoblar las elecciones municipales, cuyo veredicto, que se conocerá el febrero, no será vinculante para el Ejecutivo. Tampoco parece haber cedido aquí: a su lado dicen que hoy es «nula» la posibilidad de introducir ese cambio en el cronograma,  aunque habrá que ver qué opinan al final del verano.

En todo caso, la profusa difusión que tuvo esa comisión parece haber obedecido a otro motivo: darle a Sergio Massa, que había hecho del desdoblamiento municipal una condición sine qua non de su apoyo, una excusa para presentar un acuerdo que cerró por otras razones. Motivos similares a los que convencieron a los intendentes del Conurbano. Hasta el kirchnerismo, que votó en contra, sostuvo una oposición más retórica que real, salvo en el caso del juego on line, que terminó por reabrir la grieta con un sector de los obispos católicos, quienes hicieron público su desacuerdo tras una reunión secreta de la senadora Teresa García con el obispo Jorge Lugones.

Vale precisar que la trama detrás de esa embestida clerical, que tejieron la jefa de los senadores K y el titular de la Pastoral Social, dos de los mayores críticos de la Gobernadora, reactivó resquemores en el gabinete provincial respecto del juego político de la Iglesia que se remontan a las motivaciones reales detrás del episodio de Mar del Plata, cuando a mediados de año Lugones destrató en público a la Gobernadora. Ese sabor amargo quedó compensado por el acuerdo de fondo, que se estructuró en torno a lo habitual: financiamiento, básicamente a través de fondos para obras en las comunas, y cargos en el Tribunal de Cuentas y el Banco Provincia.

La satisfacción del oficialismo tiene poco que ver con la generosidad: la lectura allí es que, más allá de la declamada preocupación por las finanzas municipales, el endeudamiento o los fondos para este o aquel área de gobierno, la negociación del presupuesto incluyó una reafirmación del pacto de Vidal con el massismo y una parte del peronismo, que permitirá transitar el año electoral ciertamente con mucha discusión pero sobre un piso de convivencia. Muy especialmente en el caso del FR, eso incluye aspectos de la financiación de su campaña, una clave para que el peronismo sigua dividido, según entienden en Cambiemos.

El esquema conecta con el otro expediente electoral en boga: el desdoblamiento de las elecciones, pero a nivel de gobernador. En el peronismo, donde hasta hace poco la hipótesis inquietante bajo análisis era la de una mudanza electoral de Vidal a la Nación, comienzan a creer que el adelantamiento podría terminar por ser la opción elegida por Cambiemos para intentar minimizar los efectos de la crisis económica en la intención de voto. Ahora en el análisis de los estrategas del peronismo, esa opción incluso aparece como más factible que la eliminación de las PASO, que era la otra jugada diseñada por un sector de Cambiemos para complicar al PJ.

Pero la verosimilitud creciente que el peronismo otorga al adelantamiento no produjo por ahora demasiadas definiciones políticas. Apenas se comenzó a conversar sobre un cambio de estrategia que centre la campaña desde temprano en las deficiencias de la gestión de Vidal. También hubo algunos gestos de premura, como el bono de $ 18 mil que dio la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, una de las precandidatas en Provincia. Massa, para quien este recurso podría tener efectos políticos prácticos  similares al desdoblamiento municipal, se ha mantenido por ahora en silencio.

Hipótesis de conflicto

Mientras, Vidal se enfoca en el «puente» que pretende trazar entre el momento de máximo impacto de la recesión, que los analistas a los que escucha extienden hasta fines de febrero, y el punto en que, confía, comenzará la recuperación, que ubican a fines de marzo o abril. Por lo pronto, recibió una primera señal desde la Nación: el «reconocimiento» del impacto de la inflación sobre el fondo del Conurbano sería de unos $ 15 mil millones. No son los $ 19 mil millones que reclamaba la Gobernadora, pero constituyen un fondo –aun sin formato definido- que permite plantearse el año con otro aire financiero.

Claro que, si se confirma, ese es un auxilio de mediano plazo. Antes, Vidal tendrá que sortear un fin de año caliente. Dos indicadores, uno externo y otro proveniente de su gabinete, permiten calibrar la situación: en unos días se conocerá el nuevo índice de pobreza, que marcará un aumento de unos cinco puntos desde la última medición. En la provincia –en especial en el Conurbano- eso se acompasa con una suba del desempleo, que cifran en un punto o incluso más. Por eso, la apuesta, además de al refuerzo de la ayuda social, es al cambio de expectativas montada en los efectos de la cosecha fina y de una buena perfomance del turismo producto de la devaluación.

Pero aún si logra evitar desbordes, Vidal creer que en marzo tendrá un primer tropezón: el conflicto salarial con los docentes. Luego de «cerrar» un primer semestre en paz con buena parte de los estatales –incluso con los representantes de Astilleros, con los que este año el conflicto escaló hasta la violencia-, la Gobernadora trabaja con la hipótesis de que es probable que no logre un entendimiento con los gremios que representan a los maestros a pesar de que les otorgará el aumento del 4% en enero que pactó con los gremios dialoguistas. Casi está convencida de que es improbable el inicio en tiempo y forma del ciclo lectivo, previsto para el 6 de marzo.

Una parte de su gabinete le susurra que la solución, teniendo en cuenta que 2019 es año electoral, es el endurecimiento. En 2018, más allá de los días de paro descontados a los afiliados, el Estado le recortó financiamiento a los gremios del sector por una cifra cercana a los $ 600 millones, en ítems como los códigos de descuento o los aportes a cooperativas ligadas a las organizaciones. Ahora entró en análisis el esquema de amparos que permite sostener la personería de Udocba, el gremio logado al moyanismo, con posicione incluso más duras que las de Suteba. En carpeta, también está una medida de última instancia, durísima y sin antecedentes: la declaración de emergencia educativa, que suspendería, total o parcialmente, la vigencia del Estatuto.

Fuente: DIB

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Redacción

Periodista de la Agencia Diarios Bonaerenses