16 C
nubes rotas
La Plata
humidity: 93%
wind: 6 m/s WSW
H18 • L14
HomeEstadoActividad ParlamentariaEmilio Monzó avisó a Macri que dejará acéfala la Cámara de Diputados en 2019: Arde Cambiemos

Emilio Monzó avisó a Macri que dejará acéfala la Cámara de Diputados en 2019: Arde Cambiemos

Adelantó al Presidente y a Peña que no renovará su banca de diputado en las próximas elecciones, situación que pone en una encrucijada al oficialismo. Foto: Archivo

El presidente de la Cámara Baja ya expresó al Presidente y al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que no renovará su banca de diputado en las próximas elecciones, decisión que deja literalmente acéfala la titularidad del cuerpo.

Monzó es considerado una de las principales espadas legislativas de la coalición gobernante. En nombre de Cambiemos, con su habilidad de negociador, ha logrado conciliar con todos los bloques y logró sacar adelante leyes que en su ingreso a la mesa de entradas del Congreso se consideraban imposibles.

Pero ahora anticipó que a partir del período que comienza a fines de 2019 ya no será de la partida, por lo cual se incorpora un nuevo problema político para el Primer Mandatario: la lucha hacia el interior de su alianza política por el control de ese cargo tan ambicionado que ahora queda vacante, tercero en la línea de sucesión presidencial.

El matutino Clarín publicó en su página web que estrechos colaboradores desmintieron que el titular de Diputados volvería al peronismo, versión que circuló en distintas oportunidades en los últimos dos años, en especial en los momentos que recrudecían las disputas internas entre el líder legislativo y el jefe de Gabinete.

Las mismas fuentes revelaron que Monzó anticipó esta decisión al Presidente Macri y a Peña hace un mes, en una reunión reservada que mantuvieron en la Casa Rosada. Afirman que Monzó argumentó razones “personales” para dejar el cargo. Aunque en verdad también les dejó entrever que detrás de su decisión, se esconde su profundo malestar con el Gobierno: El presidente de Diputados no perdona haber sido desplazado del círculo íntimo del Presidente y de la mesa chica que coordina las decisiones de la administración macrista.

En la intimidad, Monzó no ahorra críticas a la pública y notoria torpeza política de “los CEOS” que ahora configuran el sector más influyente en las decisiones ejecutivas.

Posiblemente la enojosa crisis desatada por el mal manejo de los últimos aumentos de tarifas, en la que los cálculos de planillas de Excel fueron privilegiados por encima de las posibilidades económicas de la gente, ayudó a acelerar la decisión del dirigente de tomar distancia del oficialismo.

 En un gesto de grandeza política, el titular de Diputados se comprometió a permanecer en su puesto hasta el cumplimiento de su mandato, en diciembre del año próximo. De esta manera, da un poco de oxígeno a Macri para que rearme la entretela del poder, para que encuentre quién pueda sucederlo en caso de que Cambiemos continúe en el Gobierno en el próximo período.

Este anuncio es una pésima noticia para la alianza oficialista, porque supone un duro traspié de su ala política, más sensible y ducha en la negociación política, que fue en definitiva la que llevó a Cambiemos al poder en 2015.

El avance, por el contrario, del sector tecnocrático de “los gerentes”, sumamente errático en sus políticas, socialmente insensible y muy cuestionado por los resultados que exhibe, colocó al Gobierno en una encerrona política que puso a gran parte de la sociedad en la vereda de enfrente de la actual administración.

 

El titular de Diputados mostró desde 2015 un don especial para sobrellevar situaciones difíciles, que sacaron de problemas, en forma reiterada, al Gobierno de Macri. Ahora dicen que se aleja debido al ninguneo. Una pérdida que afectará seriamente al oficialismo.

 

Por el momento, no se habla de nombres para suceder a Monzó. Pero esta dantesca noticia llega en el instante en el que Macri padece una rebelión de sus socios de la Unión Cívica Radical, base de sustentación territorial de Cambiemos, que no tendría chances de mantenerse en el poder si sólo cuenta con los magros recursos que puede aportarle un partido casi vecinal, como es el PRO.

De lo que tampoco se habla por ahora, es cuál sería el destino de Monzó tras dejar el Congreso. En la medida que esa incógnita no se despeje, se multiplicarán las especulaciones políticas sobre su posible deserción, la que podría ocasionar importantes daños a la coalición gobernante. Macri debiera apurar las negociaciones para no perder a un dirigente político a quien su Gobierno debe demasiado.

Por lo pronto, tal como dijo el Presidente, los de Marcos Peña “son sus ojos”. Pero es Peña quien arrinconó al mejor negociador transversal que tenía el Gobierno en el Congreso, hasta el hartazgo. Ahora, Macri deberá lidiar con la situación de que no cuenta en Diputados con un dirigente de la estatura política y capacidad negociadora de Monzó. Las buenas y las malas decisiones traen consecuencias. En este caso, profundamente negativas.

Los chisporroteos entre dirigentes entendedores de los entresijos de la política, como es Monzó, y el aparato de marketing -que en lugar de limitarse a ganar elecciones además pretende dirigir la gestión del gobierno-, llevó al presidente de la Cámara de Diputados a cuestionar severamente a Jaime Durán Barba, el oráculo presidencial, quien siempre fue reacio a ampliar la base de sustentación política de Macri.

Hace poco más de un año, Monzó había pedido al Gobierno que acercara posiciones y dialogara con dirigentes del peronismo con pasado kirchnerista. También sugirió que el Gobierno no prosperaría si no ponía los ministerios en manos de dirigentes de un perfil más político que técnico. Los resultados están a la vista: No sólo esa capacidad de diálogo jamás se desarrolló, sino que se acentuó el perfil empresario y economicista de los nuevos ministros designados. El Presidente desoyó ambos consejos. Ahora, Monzó anunció que se va, y Macri deberá prepararse para enfrentar las consecuencias de esta pérdida.

Es impensable que el diputado bonaerense, quien llegó a la presidencia de Diputados de la mano de Macri, pero que ya había sido en Provincia ministro de Agricultura de Daniel Scioli, se vuelva sin más a su casa de Carlos Tejedor.

Monzó es un hombre que razonablemente puede tejer aspiraciones personales muy ambiciosas. Se las merece, y trabajó mucho por ellas. No lo haría al lado de la gobernadora María Eugenia Vidal, con quien tampoco se lleva bien. Otro motivo de preocupación para Cambiemos.

A los talentos no hay que dejarlos volando. El ninguneo siempre es peligroso.

Fuente: ExtraNews

Comentarios

Redacción

Politólogo de la Universidad de Buenos Aires. Especialista en Opinión Pública y Análisis Político. Periodista del Círculo de la Prensa de Buenos Aires. Maestrando en Análisis Político en la UNTREF y en Defensa Nacional en la UNDEF. Miembro de la Sociedad Argentina de Análisis Político.