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G20: Oportunidades y desafíos para el agro argentino

La agroindustria es el único sector capaz de dar vuelta el déficit comercial con China. El impacto de la tregua entre Trump y Xi Jinping en la soja. Foto: Archivo

La agroindustria es el único sector capaz de dar vuelta el histórico déficit comercial con China. El impacto de la tregua entre Trump y Xi Jinping en el comercio sojero y la estrategia de posicionar al mate en el mundo.

 

El éxito del G20 en Buenos Aires -reconocido por los principales líderes mundiales que participaron de dicha Cumbre- abrió una serie de oportunidades y desafíos de cara al mediano y largo plazo para el sector agropecuario argentino.

Los acuerdos firmados en los últimos días con China para exportar cerezas, caballos y arándanos, entre otros bienes, sumados a la carne vacuna y a los productos provenientes del complejo sojero, podrían ayudar a dar vuelta el histórico déficit comercial.

China es uno de los principales destinos de las exportaciones agroindustriales argentinas: nuestro país ocupa el décimo tercer puesto entre los proveedores del gigante asiático (con un volumen exportado de unos u$s 3.596 millones en 2017).

Sin embargo, en septiembre la diferencia entre los bienes importados y exportados entre la Argentina y China registró un rojo para nuestro país de u$s 470 millones y acumula un récord de u$s 6.720 millones en los primeros nueve meses de este año.

La Argentina exporta una gama limitada de productos a China integrada por poroto de soja, aceite de petróleo, carne vacuna, camarones y langostinos, mientras que importa una gran diversidad de bienes de consumo, piezas, accesorios, vehículos y maquinaria.

El dato es más que preocupante porque la Argentina pretende, según el slogan del Gobierno nacional- ser el “supermercado del mundo” a pesar de no contar con capacidad suficiente para exportar alimentos al mayor importador global de ese rubro.

El presidente Mauricio Macri dijo que “la Argentina no ve la presencia de China como una amenaza sino como una oportunidad de desarrollo” en medio de la controversia que generó la vocera de Donald Trump al hablar de “la depredadora china”.

Más allá de las buenas intenciones que tengan los funcionarios oficiales, todo resulta infructuoso en la actual coyuntura macroeconómica con una inflación del 45% anual, altas tasas de interés y una creciente presión tributaria sobre los sectores productivos.

El titular de Confederaciones Rurales (CRA), Dardo Chiesa, manifestó a EN que el G20 fue la evidencia de que “la Argentina vuelve al mundo y recupera su identidad agroindustrial” aunque “ahora es el momento de resolver la situación interna”.

 

El impacto de la tregua

La tregua por 90 días que establecieron los presidentes Donald Trump y Xi Jinping fue quizá el dato más importante del G20. Pero, al mismo tiempo, generó dudas acerca de cuál será el impacto del fin o la continuidad de la “Guerra Comercial” para la Argentina.

Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC y ex Agregado Agrícola en la Unión Europea, comentó a EN que “habrá que ver cómo evolucionan las negociaciones en estos 90 días. Al menos en este periodo no habrá un aumento de tensiones comerciales”.

“Es importante que se estabilice el comercio mundial porque volvería a la normalidad la molienda y podríamos recuperar mercados que perdimos, más allá de que la perdida del diferencial arancelario es un claro castigo a la industrialización”, agregó Idígoras.

En el Mercado de Chicago (CBOT) la soja subió este lunes un 2% y cerró a u$s 328 por tonelada, mientras que en la zona de Rosario (Up River) las fábricas locales pagaron $ 9.000 por tonelada, unos 100 pesos menos que en la jornada previa.

Javier Buján, director de la consultora Kimei Cereales, advirtió a este medio que “bajo el supuesto de un acuerdo que ponga fin a las disputas entre China y Estados Unidos, asistiremos a subas importantes en Chicago que no se trasladarían a Sudamérica”.

Buján consideró además que “si la ‘Guerra Comercial’ continúa, en cambio, podríamos asistir a un mercado local de poroto de soja más demandado con mejores paridades, pero resintiendo el comercio de harina y aceite en el mediano y largo plazo”.

En la industria agrícola argentina siguen entusiasmados con la posibilidad de que China deje a un lado la política orientada a promover la industrialización en territorio propio y comience a importar harina de soja en el nuevo contexto global.

Gustavo López, director de la consultora Agritrend, afirmó a EN que “el Mercado de Chicago seguramente va a tener un efecto rebote en los precios porque es interesante que se hagan estos acuerdos tendientes a levantar aranceles que son muy altos”.

De todos modos, López aseguró que “no queda muy claro cuáles son los avances a mediano plazo. Aparentemente no van a subir más los aranceles o por lo menos no se va prohibir la soja de origen americano en China. Esto va a reacomodar mejor la oferta”.

 

El mate al mundo

La imagen del presidente de China, Xi Jinping, tomando mate en la Quinta de Olivos sin dudas fue una de las fotos más curiosas que dejó el G20. El hecho no es casual sino que se enmarca dentro de una estrategia de fomentar el consumo de yerba en el mundo.

Diego Guelar, embajador argentino en China, sostuvo a EN que “a los chinos el sabor del mate les resulta muy particular, un tanto amargo. Ellos toman muchas infusiones sin azúcar y el mate, a través de sus bondades, puede representar una oportunidad”.

La idea de fomentar el consumo de yerba mate en los países más poblados del mundo está vinculada a la necesidad de cortar la dependencia de la cadena a lo que ocurra en Medio Oriente donde se viven momentos de constante tensión bélica.

Sucede que la mayor parte de la producción de yerba argentina se vende a Siria (un 75%) donde, cada vez que se presenta un conflicto bélico, se derrumban de manera significativa las exportaciones generando todo tipo de problemas en el sector yerbatero.

Lo cierto es que actualmente los números del sector son positivos: entre enero y octubre de este año se exportaron un total de 37,8 millones de kilos de yerba, una cifra 41% superior respecto a la del mismo periodo de 2017, según datos oficiales.

Este número representa un récord histórico para el sector ya que desde que hay registros oficiales nunca se había alcanzado ese volumen, según indicó el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) donde están representados todos los eslabones de la cadena.

El mejor año en materia de exportaciones fue el 2015 cuando se enviaron 35,3 millones de kilos. “El aumento en las exportaciones está traccionado por la demanda de Siria y la consolidación de Chile como segundo destino”, señaló la Secretaría de Agroindustria.

Entre los principales compradores están Líbano, Francia y España, entre otros. También se registran envíos a Estados Unidos, Alemania, Israel, Turquía y Canadá, aunque en cantidades muy menores para abastecer el consumo de los argentinos que habitan allí.

El buen momento del sector yerbatero también se refleja en el mercado interno. En los primeros diez meses de este año se vendieron un total de 223,6 millones de kilos, constituyéndose en el mejor volumen de los últimos diez años en dicho periodo.

Fuente: ExtraNews

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Redacción

Periodista ExtraNews, La Politica Online, Columnista en CronicaTV (Lun a Vier 14:45 a 17:30) y Conductor en Radio Belgrano AM 950 (Lun a Vier 18 a 20)