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El Gobierno está ahogado y la inflación no para de acelerarse

Foto: Mauricio Macri entre la espada y la pared

El Presidente de la Nación, Mauricio Macri, habló de los datos que dará a conocer el INDEC en las próximas horas y que tienen que ver con el índice de precios del mes de marzo.

Según consultoras privadas, la inflación promedio se ubicó en torno al 4%. Los más pesimistas aseguran que incluso superó ese número hasta ubicarse cerca de los 5 puntos.

Por eso, en un acto junto al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, Macri se anticipó intentando amortiguar los efectos de la noticia en una sociedad que aún espera con una leve expectativa, que los pronósticos de mejora se empiecen a cumplir. Mientras que la realidad indica que la situación económica argentina no deja de caer al mismo tiempo que el país dilapida la confianza de los inversores internacionales, de manera que una recuperación de la economía se ve como algo cada vez más lejano.

El Presidente mencionó que lo que veremos en relación a marzo tiene que ver con un «pico» de máxima en lo que describió como «comportamientos culturales que cuestan erradicar», y no es un dato falso, ya que la gran mayoría de los especialistas en la materia coinciden en que parte del factor inflacionario argentino hoy y siempre, es y ha sido la especulación, el miedo, el abuso de los empresarios, comerciantes, cadenas de valor, etc.

Pero tampoco se puede obviar que la desesperación ante la recesión que atraviesa a la Argentina, genera una «bola de nieva» de la que es difícil escapar, ya que los costos aumentan un 10%, por lo que el comerciante debe trasladarlo al precio final, pero a su vez debe agregarle otra 3% por el aumento del alquiler, un 5% por el incremento de los servicios, un 2% por los aumentos de impuestos, y así eternamente hasta volver impagable un producto. Por lo tanto no lo vende y entonces continúa la recesión.

Ya a Cambiemos no le quedan muchas opciones. Está entre la espada y la pared. El FMI le recomienda seguir el plan acordado al pie de la letra, pero la situación agobiante del pueblo le hace al Gobierno pensar en un volantazo para no perder la elección. A su vez, pegar ese volantazo sería volver al gasto desmedido y todo aquello que Macri dijo que era malo y «hacía el kirchnerismo». La trampa es mortal y la salida es una sola. Los pensadores de campaña del oficialismo deben encontrarla pero el tiempo se agota. Y la paciencia de los ciudadanos cada vez más asfixiados también.

El fantasma de Cristina mantiene un tanto competitivo a un gobierno que en casi cualquier escenario, salvo un mano a mano con Cristina, pierde. La desazón de la mesa chica de Cambiemos es fuerte. Las caras dentro de Casa Rosada tocan el piso y algunos funcionarios aseguran que quieren bajarse de este barco urgente.

Macri está practicamente solo. Enfrentado con el ala política de su espacio (encabezada por Larreta y Vidal), refugiado en Marcos Peña y Durán Barba, los dos personajes más odiados por los dirigentes de Cambiemos; la economía, lejos de repuntar, cada vez se hunde más; las encuestas empiezan a mostrar una perforación potencial del techo de CFK, el cierre de listas a la vuelta de la esquina y las elecciones en el interior que no paran de llevar malas noticias a la baticueva de Cambiemos.

El reloj de arena está en marcha.

Fuente: ExtraNews

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