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Gonzalo Peluso, intendente de Magdalena: “Un 30 por ciento de pobreza es intolerable”

Es joven, carismático y autocrítico. "La continuidad de un modelo depende de los que están en el poder. El futuro de Cambiemos depende de Cambiemos", dice a ExtraNews. Foto: Archivo

Gonzalo Peluso es intendente de Magdalena por Cambiemos. Licenciado en Ciencia política y en Relaciones Internacionalesm es militante histórico de la Unión Cívica Radical desde sus años de estudiante secundario, forma parte de la nueva generación de dirigentes. Llano en el modo de relacionarse con la gente, y muy ejecutivo en su caminar cotidiano por el partido que administra, se prestó a un interesante diálogo con ExtraNews en el que se pasó revista no sólo a los temas de la gestión, sino al particular momento económico y político que vive la Argentina.

 

¿En el pago chico de Magdalena la crisis económica se vive igual que en las grandes ciudades?

Nosotros tenemos una mirada desde el interior, pero cerca de los grandes enclaves urbanos. No somos un pueblo beneficiado por la agricultura, acá lo que se hace es ganadería, que no tiene los mismos rindes. Tenemos también una cuenca lechera, un sector que está pasando una crisis, tenemos algunas grandes industrias internacionales que son exportadoras y que han tenido un crecimiento significativo en su plantel de empleados a partir de 2016 por el cambio de algunas variables macroeconómicas. Y después tenemos uno de los polos carcelarios más grandes del país, que nombró ese mismo año a 300 nuevos agentes penitenciarios, de modo que el desempleo no es un problema hoy en nuestra localidad. Lógicamente, es una sociedad a la que le impacta a tarifa, el aumento de los combustibles, pero al menos la gente tiene trabajo. Esto no significa que no haya situaciones difíciles, pero a diferencia de lo que pasa en los grandes centros urbanos, la mayoría de la población económicamente activa tiene un trabajo en blanco.

En Cambiemos hay muchos encuentros partidarios con miras a 2019 debido al creciente malestar e impaciencia de la gente por la crisis. ¿Cómo lo ve usted?

No estoy participando de ningún encuentro de Cambiemos porque estoy avocado a mi distrito. Pero entiendo que en tiempos de crisis hay que estar cerca de la gente, escuchar permanentemente al vecino y tratar de acompañarlo, que es lo que venimos haciendo. Sí creo que como sociedad tenemos que darnos una discusión mucho más seria y adulta, en términos democráticos, sobre cómo podemos de dejar de vivir de crisis en crisis. De una vez y para siempre, empezar a plantear un país en serio, con políticas de crecimiento en lo productivo, lo industrial, lo educacional y empezar a pensar en las generaciones futuras. No existen las soluciones mágicas. Como hemos visto en las generaciones que nos precedieron, nada se obtiene sin trabajo y sin sacrificio. Mi abuelo era tambero, un vasco analfabeto. Yo llegué a la universidad. ¿Producto de qué? De que hubo dos generaciones que se esforzaron, como fue mi abuelo y como fue mi padre, para que yo pueda llegar a la universidad. Me parece que eso, que cada uno de nosotros lo puede encontrar en su familia, es lo que tenemos que hacer como sociedad. Va a haber una o dos generaciones de argentinos que nos vamos a tener que sacrificar para tener un país en serio, un país de verdad, para que nuestros nietos puedan vivir mejor. Si seguimos con este ritmo de diferenciación social vamos a tener una sociedad muy fragmentada, muy dividida, con cada vez mayor nivel de exclusión, violencia e inseguridad. Una de las fortalezas que tiene Magdalena es que es una sociedad homogénea. Con esto no estoy diciendo que no haya pobres.

Lo que usted dice es que la gente de Magdalena está cohesionada.

Sí, desde lo social, desde lo económico, lo educacional… Las sociedades se vuelven violentas cuando hay grandes diferencias o hay una estratificación social muy marcada. Cuando vos tenés a los dos extremos conviviendo en la misma sociedad, lleva a que nos pase mucho de lo que nos está pasando a los argentinos, que tiene que ver con esto. Un 30 por ciento de pobreza es intolerable. Son los grandes desafíos que nos tenemos que dar. ¿Quién podía estar en desacuerdo en 2015 con la premisa de pobreza cero? Pero haciendo un análisis serio, es algo que no vamos a lograr ni en cuatro, ni en ocho, ni en doce, ni en veinte años. Nosotros podemos tener pobreza en límites tolerables, 4, 6, 7 por ciento, pero no lo vamos a lograr de la noche a la mañana.

El primer cambio debe ser cultural. ¿No?

En realidad, dejar de engañarnos a nosotros mismos y pensar que esto lo van a arreglar Macri, Cristina, Massa o Urtubey. Esto no pasa por una persona, sino que pasa por una cuestión que tenemos que plantearnos como sociedad de plantearnos un país distinto. En mis años de docente, yo le decía a mis alumnos esto mismo, que el único que quiso venir a salvarnos fue Jesucristo, y lo crucificamos. Lo que hay que hacer es que el policía haga el trabajo de policía, el maestro haga el trabajo de maestro, que el político haga su trabajo de político y que el periodista haga el trabajo de periodista. Si cada uno cumple el rol que tiene que cumplir en la sociedad de la mejor manera posible, esa sumatoria de individualidades va a dar en su conjunto una sociedad mejor.

Bueno, es difícil que la sociedad pueda cambiar la mirada que tiene de los políticos, después de tantos años de que los políticos no hicieron su trabajo y se dedicaron a la corrupción.

No todos, porque si no, hacer generalizaciones sería injusto. Y también hay que decirlo, que el político es producto de la sociedad en la que vive. Nosotros no podemos tener políticos de Suiza, porque la sociedad es argentina. Mal que nos pese a los ciudadanos, y yo la mayor parte de mi vida fui ciudadano y hoy me toca tener responsabilidades de gobierno, el político no es muy diferente de la sociedad en la cual él vive. Es imposible tener una sociedad honesta con políticos corruptos. Lo que tiene que cambiar en los próximos años es la respuesta que da la Justicia ante la corrupción. Corrupción, hay en todos los países. La diferencia es cómo el sistema judicial trata al corrupto. En la Argentina es inconcebible que un político que está en el poder sea procesado, y ni pensar juzgado. Entonces, son los grandes desafíos estructurales que tenemos que enfrentar. Yo creo que hay un cambio en eso, hoy la sociedad argentina tolera menos la corrupción, venga de donde venga, porque la corrupción no es un atributo sólo del kirchnerismo. Creo también que en algún momento va a haber algún castigo, y de hecho ocurrió en 2017, cuando la gente eligió Cambiemos. Los primeros meses de Cambiemos coincidieron con un castigo a Cristina por sus causas de corrupción, que por eso no la acompañaron con el voto. Sostengo que es una construcción más social que individual, independientemente de que alguien pueda expresar mejor la idea de la mayoría.

Sin embargo, sorprende que frente a la gravedad de las cosas que conocemos hoy, con bolsos que van y vienen y malversación de dinero público que está probada, haya un núcleo duro del 25 por ciento de votantes dispuesto a seguir votando a una persona fuertemente sospechada.

Bueno, son los fanatismos que no ayudan en nada, pero que el sistema democrático tiene que mantenerlos dentro. De hecho, en Europa, todavía hay gente seguidora del nazismo, después de los desastres y las aberraciones que cometió cuando le tocó estar en el poder. La imposibilidad de escuchar al otro es lo que muchas veces nos ha llevado a fracasar en nuestro país. Yo tengo la esperanza y lucho todos los días para tratar de tener una sociedad mejor, cada uno desde su pensamiento político y cada uno con una actitud crítica, pero sin llegar al extremo del fanatismo, porque eso no contribuye y nos ha llevado a situaciones, incluso, de violencia en nuestro país, que obviamente hemos aprendido que no volverán a suceder. Pero sí nos llevan a divisiones entre amigos, entre hermanos, dentro de las mismas clases sociales, que no contribuyen a superar la difícil situación que estamos atravesando, que sólo vamos a superar entre todos.

¿Hay buen intercambio entre el municipio y la provincia? ¿De verdad funcionan como equipo, como les gusta decir al Presidente y a la gobernadora?

Te cuento, no por experiencia personal sino por haber hablado con otros intendentes del Frente para la Victoria o de Unidad Ciudadana con los que tengo una buena relación personal, que me cuentan cómo era la relación de ellos con el ex gobernador Scioli. Ellos lo graficaban como que en esa época en la gobernación no te atendía ni el cafetero. Y nosotros hoy tenemos una relación cotidiana con el gobierno de la Provincia, directores, subsecretarios, ministros, incluso la misma gobernadora. Muchas veces nos manejamos por WhatsApp, o por teléfono, no es necesaria una entrevista personal, pero cada vez que tenemos un problema uno va escribiéndole al funcionario de acuerdo a la gravedad del problema. He tenido dos o tres situaciones en las que he tenido que escribir a María Eugenia (Vidal), y en el transcurso del día la gobernadora ha contestado. No siempre diciéndonos que sí, porque yo siempre digo que el secreto de este trabajo es saber decir que no, en el momento en el que hay que decir que no. Pero al menos nos dan una respuesta. Nos sentimos escuchados, nos sentimos respaldados, la obra pública que se está haciendo, al menos en nuestro distrito, es importante, obras esperadas por décadas por los vecinos de Magdalena…

¿Obras públicas como cuáles?

La ruta 11, que conecta Magdalena con La Plata, que para un pueblo del interior como el nuestro, poder llegar a la capital donde tenemos los centros de salud de alta complejidad, la educación universitaria, muchos de los proveedores de los comercios locales… Y para llevar la producción de nuestro campo y de nuestra industria necesitábamos esa ruta, y la verdad que es una obra muy cara al sentimiento del magdalenense. Y cloacas, que desde la década del 70 no se hacían colectoras y redes principales de cloacas en nuestro pueblo, y vamos a poder llegar al 90 por ciento de cobertura de cloacas en Magdalena, una obra trascendental que el municipio no la podría haber hecho. Porque los fondos con los que cuenta el municipio son para hacer obras de infraestructura menores, no para hacer una obra como la ruta, de casi 400 millones de pesos, o las cloacas, que salieron casi 35 millones de pesos.

¿Cómo se adapta el municipio al obligado recorte presupuestario?

No, nosotros fuimos al revés que la corriente. Como producto del trabajo que hicimos estos dos años anteriores, el municipio económicamente es viable y financieramente está saneado. De hecho el 31 de agosto, en plena corrida cambiaria, nosotros licitamos tres obras, una de asfalto, una de pavimento de hormigón y otra de inversión en el balneario municipal para generar mayor concurrencia de turismo. Lo que hicimos fue, a los fondos que la provincia nos mandó con un dólar a 20 pesos, agregarle dinero de cuentas propias para poder llevar adelante las obras. Un equilibrio financiero que hicimos en los años 2016 y 2017 nos permitió tener un excelente dinero para volcarlo a estas obras, con lo cual nosotros mantenemos el nivel de obra pública que teníamos el año pasado.

Ahora van a dejar de recibir la coparticipación del fondo sojero…

En realidad, va a ser un problema para el municipio a partir de 2019, porque este año al final lo pagaron la semana pasada. En nuestro caso, el tesoro nacional nos mandó 1,4 millón de pesos. No sabemos si el año próximo se va a repartir o no, yo creo que ésa va a ser una negociación que se va a dar en la Cámara de Diputados. Entendemos los intendentes de Cambiemos que va a aparecer algo parecido, porque el massismo también lo está pidiendo y el bloque de Unidad Ciudadana lo pone como condición para aprobar parte del presupuesto nacional.

Más allá de resultados electorales, ¿qué cree que pasará con la Argentina el año que viene?

Yo creo que la gente va a votar para adelante. Va a votar futuro, no va a votar pasado, y podrá premiar al presente, y eso va a ser una responsabilidad del gobierno tanto a nivel nacional como provincial y municipal. Pero creo que la continuidad o no de un modelo político depende de los que hoy están en el poder. O sea que siempre que ganó la oposición, ganó más por errores del oficialismo que por mérito propio. Yo creo que, en este caso, el futuro de Cambiemos depende de Cambiemos, más allá de que hay variables económicas que no manejamos, o algunas cuestiones de la macroeconomía que dependerá de Trump, de los chinos, de la Unión Europea que se escapan de lo que uno proyecta a nivel nacional. Creo que la sociedad argentina sabe que el cambio de gobierno se va a producir el año que viene a través del voto, y eso es muy saludable, independientemente de los malestares que pueda haber por los vaivenes económicos. Así que soy optimista. Al pesimismo de la razón, yo siempre le antepongo el optimismo de la voluntad. Yo a nivel nacional no tengo mucha relación, por una cuestión de que este Gobierno, entre las cosas que ha hecho bien, fue volver a revalorizar al gobierno provincial. En el modelo anterior, los intendentes tenían un nexo directo con la Nación, saltando la Provincia. Eso ya no ocurre, nosotros trabajamos aunadamente con la Provincia y cuando necesitamos, a veces recurrimos a la Nación. Hay que seguir trabajando pensando en la gente, en el sector productivo, seguir pensando en los trabajadores, seguir estando cerca de los que menos tienen y poner el hombro para poder campear esta crisis que estamos viviendo. Como dice un amigo mío, te puede estar pasando un tren por encima, pero no va a estar toda la vida pasándote por encima. En algún momento nos vamos a levantar. Hay que estar preparados para aprovechar ese viento de cola que siempre la Argentina lo tiene cada diez, quince años. Lamentablemente, hemos dejado pasar un montón de oportunidades en nuestra historia. Después del crecimiento a tasas chinas que tuvimos en la década kirchnerista, terminar el gobierno con un 30 por ciento de pobreza creo que fue un fracaso de toda la sociedad en su conjunto, más allá de la gestión que haya hecho la expresidenta Cristina Kirchner.

Fuente: ExtraNews

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Redacción

Politólogo de la Universidad de Buenos Aires. Especialista en Opinión Pública y Análisis Político. Periodista del Círculo de la Prensa de Buenos Aires. Maestrando en Análisis Político en la UNTREF y en Defensa Nacional en la UNDEF. Miembro de la Sociedad Argentina de Análisis Político.