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La Economía según Di Stefano: Como viene el 2019, para empresas y financieros

Las empresas deberán medirse para maximizar rentabilidad. Los inversores tendrán que arriesgar para ganar financieramente y convalidar inversiones. Foto: Archivo

Las empresas deberán medirse para maximizar la rentabilidad o no tener pérdida. Los inversores tendrán que arriesgar para ganar financieramente, y poder a futuro convalidar inversiones reales. Los negocios cambiaron, sobrevivirá el más apto, para generar ganancias o capturar capital.

La economía argentina vivió un año 2018 que dejó a las empresas con fuertes pérdidas de margen de rentabilidad. Una mirada por los principales indicadores nos muestra que el dólar medido al mes de noviembre y como base últimos 12 meses creció el 118,7%, el gas oíl el 81,4%, la inflación mayorista el 74,1% y la inflación minorista el 48,5%. Esto implica que los insumos/mercadería para industria y comercio crecieron por encima de lo que pudieron aumentar los precios en el mostrador.

 
Las empresas vieron aumentar el precio de los productos que exponen a la venta mucho menos que el incremento de los insumos para producirlo, y el costo de compra de mercadería en el caso de un comercio. El mostrador no pudo convalidar la suba de costos que tuvieron empresas y comercios, lo que derivó en una pérdida de la contribución/margen de los negocios.

En el caso de un comercio, la suba de costo de los productos que comercializa, sumado al incremento de la energía eléctrica, gas, flete, salarios e impuestos, derivó en una fuerte caída de la rentabilidad. Los comercios apostaron a incrementar las ventas, pero no encontraron un mercado demandante, todo lo contrario, la plaza estuvo más retraída. En este escenario aparecieron las ofertas, de la mano de la liquidación del stock, con lo cual sostuvieron en equilibrio los ingresos y egresos.

Los stocks son ventas extraordinarias, no surgen del giro ordinario del negocio, sirven ante eventuales escenarios de baja de ventas. Si el contexto no mejora, algún día se terminan los stocks y los problemas se acrecentarán.

En este contexto, la recomendación es que las empresas deberían comenzar a medir con mayor celeridad, las verdaderas contribuciones marginales que le da el giro del negocio. Para ello se deberían tomar las ventas ordinarias, comparar con los gastos de estructura, y ver los resultados obtenidos.

Nuestra sospecha, es que muchos comercios, e inclusive industrias, atravesaron el segundo semestre liquidando stocks, y no se puso la mira sobre los verdaderos costos en que se incurre para sostener un negocio a futuro, con ventas que se acomodaron entre un 10% y 15% de baja respecto al año 2017. La baja la tomamos como un promedio, sabemos que hay sectores que muestran menos caída de ventas, y otros con bajas más elevadas.

La recomendación para el año 2019 sería comenzar a medir las empresas, para poder tener una idea más acabada de los gastos estructurales, medir la potencialidad de las ventas, ver cómo estamos en la frontera de producción, y realizar los ajustes necesarios para poder recuperar la rentabilidad perdida.

Las medidas no deberían pasar sólo por el ajuste de gastos, probablemente haya que trabajar en los ingresos, buscando nueva paleta de productos para ofertar, encontrar financiación adecuada y adaptarse a las nuevas demandas que realiza el mercado.

El sector del agro está muy complicado, porque los precios internacionales siguen lateralizando, la presión tributaria es muy elevada, y el tipo de cambio es bajo. El dólar a $ 38,60 no es el mejor para el sector exportador. Según los dichos del propio gobierno, un tipo de cambio favorable para nuestra economía sería el que teníamos en el año 2003/2007. Si tomamos el tipo de cambio multilateral que nos informa el BCRA a precios de diciembre de 2018, un tipo de cambio competitivo debería ubicarse entre $ 50 y $ 55. No es la idea polemizar respecto de los efectos nocivos o positivos de la devaluación, simplemente dejar en claro, que la devaluación que se realizó en el segundo trimestre se la comió la inflación. No confundir gordura con inflación. La soja hoy vale U$S 320 en Chicago con una retención del 31%, en el año 2011 valía U$S 480 con una retención del 35%, si el gobierno no advierte esto, estará en problemas.

La vida financiera.

Financieramente tampoco fue un gran año, el índice merval cotizaba en U$s 1.800 en enero de 2018 y hoy cotiza en U$S 735, muy por debajo de los U$S 898 que cotizaba en diciembre de 2015. Los bonos argentinos sufrieron pérdidas tremendas, el Bonar 2024 y el DICA rinden el 15% anual en dólares. El dólar billete fue la mejor inversión del año ya que subió hasta la fecha el 105%. Hubo una destrucción de precios en el mercado.

Las tasas de interés están en niveles estratosféricos, por un plazo fijo se llega a pagar el 50% anual, lo que es bueno para el ahorrista, pero destruye la actividad económica.

Dicen los americanos que a grandes bajas, suceden entre 3 y 5 años de grandes ganancias, algo parecido sucedió en Argentina con la baja del año 2001, o las bajas del mercado en el año 2008, probablemente estemos en el centro de la crisis, y por allí el año 2019 que es preelectoral, con la llegada de las elecciones presidenciales, puede ser un gran momento para tener un mercado alcista de cara al segundo semestre del año 2019.

Para ir al grano, las acciones medidas en dólares están a precios inferiores a los del año 2015, los bonos rinden mucho más que en la época que estábamos en cesación de pagos. En este contexto, no parece que por delante tengamos una nueva espiral inflacionario, y estamos ante la presencia de un mercado cambiario mucho más tranquilo.

El ojo de la tormenta fueron los meses de agosto y septiembre, desde octubre vivimos una cierta calma financiera, en especial por la escasa volatilidad del dólar, pero todavía falta mucho para recuperar el crédito en la economía.

Conclusión

. – En el año 2019 las empresas deberán medirse, para buscar su rentabilidad en función del nuevo escenario de costos, y el nivel de ventas que encuentre en el mercado. La suba de tarifas en los primeros meses del año no ayuda a predecir el escenario de ingresos, aunque complica la estructura de gastos. Será un año difícil para las empresas.

. – Las inversiones en un año electoral pasan por el dólar, aunque no parece que sea la mejor elección, después de un año 2018 en que subió más del 100%. Lo más probable es una fuerte recuperación en el precio de los títulos públicos y las acciones. En ambos casos lo mejor pasaría por el segundo semestre, en la medida que un político racional asome con posibilidades, sea del partido que sea. Las propiedades tienen buen precio en dólares, no demorarán en comenzar a recuperar precio.

. – No vemos a prima facie una fuerte baja en la tasa de interés, el Banco Central quiere disciplinar a la inflación y al tipo de cambio con una tasa alta, a nuestro juicio se equivoca, porque vuelve a poner en jaque a las economías regionales.

. – Reinventarse, innovar, medirse, eficiencia, productividad, inversión, paciencia y perseverancia serán las palabras más escuchadas en el año 2019. Hay que trabajar con capital propio o asociarse, usar más el mercado de capitales, y transformar las inversiones financieras en inversiones reales. Lo mejor para el año 2019.

Fuente: www.salvadordistefano.com.ar / ExtraNews

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Redacción

Economista, consultor, analista de negocios y columnista de ExtraNews. Director de www.salvadordistefano.com.ar. Contacto: salvador@salvadordistefano.com.ar