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Los costos de la ausencia de una política lechera

La producción de leche cae en picada y los tambos cierran. La Mesa de Enlace dice que el Gobierno “no comprende el deterioro del sector”. Foto: Archivo

La producción de leche viene cayendo en picada mientras siguen cerrando los tambos. La Mesa de Enlace asegura que en el Gobierno “no comprenden el deterioro del sector”. Los problemas que genera la suba de tasas y las exportaciones del campo.

 

La mayoría de los dirigentes políticos argentinos tienen un denominador común: cuando las circunstancias del momento los ubican en sectores de la oposición se hacen acreedores de un diagnóstico claro, certero e infalible del estado de situación.

Pero cuando esos mismos dirigentes pasan a tener responsabilidad ejecutiva pareciera que esas soluciones mágicas que planteaban antes se esfuman en la problemática de la coyuntura económica y política del país (por demás complicada).

El sector lechero está en crisis hace, como mínimo, diez años. Se trata de una actividad productiva estratégica, no solo por la importancia económica en los pueblos del interior del país, sino también por el enorme grado de relevancia en términos sociales.

Durante el kirchnerismo cerraron alrededor de 5 mil tambos porque se congelaron los precios de la leche a los productores en un contexto inflacionario. La empresa emblema, SanCor, generó un rojo insalvable después de los fallidos negocios con Venezuela.

Cristina, sin embargo, el año pasado –en plena campaña- se mostró conmovida en un tambo de la zona bonaerense de Lincoln por la situación del sector. La ex presidenta daba lecciones de las medidas que había que tomar para dar vuelta la ecuación.

Algo similar ocurrió con Cambiemos. Muchos funcionarios del actual gobierno, cuando eran opositores del kirchnerismo de 2003 a 2015, plantearon una serie de medidas y soluciones que, una vez que llegaron al poder, nunca pudieron adoptar.

En el medio de estos vaivenes están los tamberos y el resto de la cadena comercial. La ausencia de una política lechera generó que en los últimos cinco años se registre una reducción de tambos del orden del 2,3% anual, según indicó un informe de Coninagro.

El documento de la entidad cooperativa muestra que actualmente en la Argentina se cuentan unas 10.731 unidades productivas con una tendencia muy marcada a la baja (se cierra un tambo por día) y, en definitiva, a la concentración del negocio.

Los primeros dos años de la gestión de Macri fueron de terror para la lechería. En 2016 la producción de leche en el país cayó un 13% pasando de 11 mil millones de litros a 9.500 millones, mientras que en 2017 la caída se ubicó en el orden del 8%.

Por su parte, en los primeros nueve meses del año, la producción argentina de leche fue de 7.225 millones de litros versus 7.662 millones registrados en el mismo lapso de 2017 y muy lejos de los 8.691 millones logrados en el periodo enero-septiembre de 2015.

Todos los eslabones de la cadena de valor afirman que trabajan a pérdida. Los tamberos aseguran que con los 8 pesos por litro que reciben no cubren los costos de producción, mientras que las empresas sostienen que están pagando por encima de su capacidad.

Es otras palabras, para que la actividad sea rentable los tamberos deberían cobrar actualmente alrededor de $ 9,30 por litro ($ 1,30 más que ahora), al tiempo que en la industria láctea consideran que pagan 0,50 centavos por encima de lo que pueden.

La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) indicó que en septiembre la participación de los tambos representó un 29,2% del precio final (alrededor de $ 30), la industria un 29,3%, el comercio un 16,3% y el Estado un 24,9%.

Para trazar un paralelismo, en Uruguay los tamberos cobran unos 0,29 centavos de dólar por litro, una cifra 45% superior a la vigente en la Argentina, según datos publicados por el Instituto Nacional de la Leche del vecino país (INALE).

La ausencia de una política lechera en nuestro país también fue aprovechada por Brasil. En el vecino país se triplicó la producción de leche en los últimos veinte años pasando de 9 mil millones de litros a 27 mil millones el año en 2017.

Un dato que causa preocupación es que la canasta láctea viene mostrando una inflación interanual del 29,9% versus 39,6% el promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas en comercios y supermercados de la ciudad de Buenos Aires, según el INDEC.

Es decir, las industrias lácteas están registrando dificultades crecientes para trasladar los aumentos de costos a los consumidores comprometiendo su capacidad de compra de la leche a los tamberos y haciendo imposible que, al menos, acompañen la inflación.

 

Una reunión sin avances

La semana pasada los titulares de La Rural (SRA), Coninagro, Confederaciones Rurales (CRA) y Federación Agraria (FAA) se reunieron con las máximas autoridades de la Secretaría de Agroindustria, en la sede de Paseo Colón, para tratar crisis de la lechería.

El dato es que en el encuentro no sólo estuvieron los representantes de los productores y los funcionarios nacionales encabezados por Luis Miguel Etchevehere sino que también dijeron presentes los directivos del Centro de Industria Lechera (CIL) y Apymel.

Al término de la reunión, la Mesa de Enlace emitió un comunicado titulado “Profunda desilusión al más alto nivel”. Allí consideraron que en Agroindustria “no se ha comprendido cabalmente el deterioro que viene padeciendo el sector lechero”.

“Se sufre una crisis prolongada con frentes múltiples que empujan la actividad a un callejón sin salida. Este año se han perdido tambos todos los días y pareciera que la prioridad es confeccionar un tablero de monitoreo y control”, apuntaron los dirigentes.

“Hoy la cadena enfrenta un mercado interno contraído, una exportación errática, incertidumbre cambiaria, altas tasas de interés, conflicto de intereses, productores trabajando a pérdida y las respuestas no son suficientes”, agregó la Mesa de Enlace.

En la reunión en la sede de Agroindustria, Etchevehere estuvo acompañado por Santiago del Solar y Alejandro Sammartino. Por el lado de las entidades estuvieron Carlos Achetoni, Jorge Chemes, Ezequiel de Freijo y Silvina Campos Carlés.

Hugo Biolcati, ex presidente de la SRA y uno de los tamberos más importantes del país, salió con los tapones de punta contra la Secretaría de Agroindustria: “¿Alguien cree que todo esto sirve para algo?”, se preguntó en su perfil de Facebook después de la reunión.

“El Estado aconseja exportar como única salida, mientras el mismo Estado no reconoce que quitó reintegros y aplicó retenciones a una actividad en crisis”, disparó el reconocido dirigente rural de la zona oeste de la provincia de Buenos Aires.

 

Problemas para financiarse

La suba de tasas de interés (que se ubican en torno al 70%) está generando todo tipo de problemas en los productores rurales que deben afrontar el costo de financiamiento de la próxima campaña agrícola 2018/19 y que vienen de la peor sequía en 70 años.

Las principales entidades bancarias estatales y privadas que usualmente presentan una serie de convenios especiales con proveedores de insumos están ofreciendo actualmente un costo financiero total en torno al 92% anual, en el mejor de los casos.

Los pequeños y medianos corredores de cereales de la zona de Rosario cuentan que están aconsejando a los productores endeudarse vía canje y que la asistencia crediticia directa en pesos o dólares cayó de manera significativa por la suba de tasas.

Esta metodología de financiamiento consiste en convertir el valor de los insumos comprados en el momento a toneladas de soja a entregar a cosecha, aplicando directamente la cotización de la oleaginosa del Matba y Rofex 2019.

Los especialistas advierten que el riesgo de este método financiero es que se registre algún inconveniente climático y que el productor, a la hora de pagar sus deudas, no cuenta con la cosecha necesaria, o bien, con la calidad del producto adecuada.

 

Las exportaciones del campo

Durante el primer semestre del presente año 2018 los complejos oleaginosos y cerealeros representaron un 43% de las exportaciones argentinas, según datos del INDEC reflejados en un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

La sequía afectó la producción de soja y maíz con una caída del 14,7% en los envíos al exterior de ambos cultivos en el periodo enero/junio. Sin embargo, esta baja fue compensada por las exportaciones de cereales y subproductos que crecieron un 15,4%.

El documento al que accedió EN muestra además que los sectores oleaginosos y cerealeros originaron, en los primeros seis meses del año, exportaciones por una cifra de u$s 12.687 millones sobre un total exportado a nivel país por u$s 29.822 millones.

Pero si a esto se le suman la ganadería bovina (que generó u$s 1.778 millones) y la fruticultura (u$s 1.076 millones), puede advertirse que la agroindustria, en realidad, representó la mitad de las exportaciones argentinas en el primer semestre de 2018.

En el ranking de los sectores que más divisas generaron se cuentan la pesca (u$s 978 millones), la horticultura (u$s 374 millones), la forestación (u$s 307 millones), la avicultura (u$s 148 millones), el tabaco (u$s 143 millones) y la miel (u$s 93 millones).

Fuente: ExtraNews

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Redacción

Periodista ExtraNews, La Politica Online, Columnista en CronicaTV (Lun a Vier 14:45 a 17:30) y Conductor en Radio Belgrano AM 950 (Lun a Vier 18 a 20)