16 C
nubes rotas
La Plata
humidity: 93%
wind: 6 m/s WSW
H18 • L14
HomeTIPO NOTAPanoramasPanorama BonaerenseMacri y Vidal, en ambiguo juego de señales con los presupuestos de fondo

Macri y Vidal, en ambiguo juego de señales con los presupuestos de fondo

La gobernadora Vidal recibió en las últimas horas de este domingo una señal que considera crucial para sus planes políticos inmediatos Foto: DIB

La gobernadora María Eugenia Vidal recibió en las últimas horas de este domingo una señal que considera crucial para sus planes políticos inmediatos: el presidente Mauricio Macri está dispuesto a analizar la emisión, a fin de este año, de un decreto para compensar a la Provincia de Buenos Aires por la -previsible- exclusión del presupuesto nacional de la cláusula de ajuste por inflación del Fondo del Conurbano que ella, en persona, había pedido en una reunión con presencia de sus pares del peronismo.

El dato no es menor: el rescate financiero que Nicolás Dujovne acordó con el Fondo Monetario Internacional impuso una meta de reducción del déficit primario nacional que obligó a Vidal a aceptar un ajuste adicional para el año electoral que, según la última actualización –aún provisoria- de los números en juego, que la gobernadora repasó hace dos días con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio y el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, oscila entre los $25 mil y los $28 mil millones.

Por eso Vidal había pedido la indexación del Fondo: implica recuperar, de aquel recorte, unos $19 mil millones. No ocurrirá: en la misma reunión en la que, el jueves, aceptó asumir el pago de los $ 8 mil que cuesta la tarifa social para usuarios de Edelap y Edesur del Conurbano, la gobernadora fue notificada de que Macri aceptó el pedido de los gobernadores peronistas para que su reclamo se excluya del presupuesto. Fue uno de los requisitos que plantearon esos mandatarios para que, con su apoyo, ese proyecto se apruebe esta semana en comisión.

El compromiso de Macri para analizar la firma del decreto de “ayuda extraordinaria” adquiere entonces su significado profundo: sería una manera de morigerar el impacto del ajuste en el distrito electoralmente más significativo del país sin afectar el trámite del presupuesto. Esos fondos extra llegarían, según los datos que manejan en el entorno de Vidal, a partir de enero, con lo que el objetivo político estaría asegurado: no afectar –al menos no tanto- la capacidad de gestión de la Gobernadora en el año en que se disputa el poder en las urnas.

Pero la vía elegida por el ejecutivo para compensar a Buenos Aires tiene un significado político suplementario: ayuda a poner en perspectiva ciertos rumores de tensión en la relación entre Vidal y Macri que se difundieron por estas horas. Esas versiones hablan de un deterioro de la confianza mutua, producto de las ya viejas diferencias respecto de cómo llevar la relación con el peronismo, sazonadas por los resquemores más recientes derivados de miradas divergentes sobre el nivel de ajuste que debe asumir PBA y sobre las medidas de contención social.

Algo de todo eso existe, sin duda. Cerca de Vidal lo admiten. Ponen como ejemplo, incluso, cierto fastidio contenido de la Gobernadora por el manejo de la cuestión del gas. Son, dicen, roces naturales de contexto marcado por la tensión que implica ejecutar un ajuste como receta contra una crisis que ya afectó seriamente los índices de popularidad de ambos. Aunque –dato inquietante de una encuesta que nadie en Cambiemos quiere comentar- ella asegure una perfomance en un balotaje muy superior a la que hoy tendría el Presidente.

Pero lo esencial es que el rescate comprometido por Macri revela todo lo que esa tensión tiene, en realidad, de juego de rol previamente acordado. Una simulación de pelea que les conviene a ambos. Al Presidente, porque da una de las señales de dureza  que los peronistas amigables necesitan para justificarse ante sus propios electorados por apoyar el presupuesto. Y a la Gobernadora porque la muestra ante los bonaerenses defendiendo los intereses de la provincia –y los de ellos mismos – aunque eso suponga enfrentar a su jefe político.

 

El otro debate

Los estrategas que trabajan con Vidal planean un juego similar de tensiones controladas y algo engañosas para el otro debate trascendente, que el avance del anterior pone a partir de ahora en primer plano: el del presupuesto provincial. Hernán Lacunza, el ministro de Economía, remitirá el proyecto al Senado en dos semanas y la estrategia para su tratamiento terminará de afinarse la próxima, en una reunión con el vicegobernador Daniel Salvador y los jefes parlamentario de Cambiemos, Roberto Costa, Manuel Mosca y Maximiliano Abad.

El articulado se guarda bajo siete llaves, pero en el oficialismo ya suponen algunas cuestiones. Dos son centrales: el endeudamiento será alto y los impuestos patrimoniales sí o sí subirán, con suerte menos que la inflación. Respecto del primer punto, el endeudamiento, circula una cuenta: si el año pasado se pidió autorización por $ 60 mil millones, con una devaluación de más del 100% mediante, no sería irrazonable pedir 120 mil millones este. Por eso, se habla de una solicitud de 90 mil millones, que en ese marco aparecería como “razonable”.

Otra vez los juegos de espejos. La provincia tiene todavía autorizados $ 30 mil millones de deuda que no tomará este año y que transferirá al próximo. Y eso no tanto por un principio de administración virtuosa, sino porque con los mercados internacionales cerrados, no existe tampoco margen interno para colocarla. Y si apareciese, las tasas serían de hasta un 14%, lo que además de técnicamente contraindicado,  expone a los funcionarios que los firmasen a  ser demandados ante la justicia.

“Le vamos a cargar cosas que sean prescindibles al proyecto para que la oposición pueda pelear por quitarlas y se lleve alguna victoria política”, dice en el oficialismo a la hora de resumir el plan. Oposición, en ese contexto, quiere decir la peronismo de los intendentes “dialoguistas” y el Frente Renovador, los interlocutores que en los planes de Cambiemos terminarán por dar el OK. Martín Insaurralde y Sergio Massa son los negociadores, con el jefe de Gabinete, Federico Salvai, como contraparte.

Los alcaldes ya definieron que aprobarán porque necesitan financiar sus gobiernos, aunque el kirchnerismo se apreste a escracharlos por eso. De hecho, en el peronismo están tan seguros de que eso será así que afirman que hay que pasar el presupuesto para que, recién después, los llamamientos a la unidad suenen algo menos inverosímiles en la provincia. En el gobierno aprovechan esa dispersión para resaltar que con el nuevo bloque PJ en Diputados, quedaron a un voto de los dos tercios que necesita para avanzar con el endeudamiento y los impuestos.

Hace la siguiente cuenta: los 44 diputados de Cambiemos, sumados a los 12 del Frente Renovador, los 4 de la nueva bancada comandada por José Ottavis (cercana al massismo)  más el monobloque de Fabio Britto, hermano del intendente de Chivilcoy, un massita en tránsito a Cambiemos, los deja con 61 votos, a uno del número mágico. Quedaría convencer a Patricia Cubría, la esposa de Emilio Pérsico, el líder del Movimiento Evita, un piquetero de discurso duro y ánimo habitualmente negociador.

Massa por su parte insiste con el pedido para desdoblar elecciones como moneda de cambio, pero la resistencia es fuerte. El gobierno y los intendentes PJ dicen que está empecinado porque quiere salvar Tigre de la fuga hacia el kirchnerismo del actual intendente, Julio Zamora, a quien planea enfrentar con su esposa Malena. Y para eso necesita adelantar las elecciones. Difícil que prospere, salvo que el propio Macri, a quien la idea perjudicaría, lo habilite. Otra será, entonces, la moneda de cambio con él.

Fuente: DIB

Comentarios

Redacción

Periodista de la Agencia Diarios Bonaerenses