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El peronismo unido está dejando sin reacción a Cambiemos en el Congreso

Congreso Nacional Foto: Archivo

El debate por las tarifas impulsado por la oposición y un segundo hecho que no tuvo mayor trascendencia y tiene que ver con la segunda sesión ordinaria postergada en Diputados, están mostrando un dato que Cambiemos quizás no procesa debidamente: El terreno político en el Congreso empieza a empantanarse y a detener la marcha del oficialismo. Y para empeorar las cosas, los ‘negociadores’ están fracasando.

Basta repasar la cronología de hechos ocurridos en las últimas dos semanas.

La semana pasada, el peronismo se unió para realizar una sesión especial a fin de tratar seis proyectos contra los aumentos en las tarifas de los servicios públicos. No llegaron a hacerlo porque no pudieron juntar 129 legisladores en sus bancas por ausencias propias. Sólo les faltó uno. Era cuestión de tiempo.

Cambiemos tuvo siete días para buscar la manera de desactivar un segundo intento opositor. Sólo se les ocurrió argumentar que todas las iniciativas sobre tarifas debían pasar por la Comisión de Presupuesto y Hacienda, que comanda el macrista Luciano Laspina. El giro es obvio, ya que hay afectación de recursos. Pero aún sin el dictamen de ese cuerpo, la oposición podía seguir insistiendo en el recinto y aún fracasando -porque no podrían juntar los dos tercios para aprobar nada-, obligarían al oficialismo a bajar al recinto y a pagar el costo político de respaldar las subas en las tarifas.

El Interbloque Argentina Federal, clave para el Gobierno nacional y que fue decisivo en la reforma previsional, esta vez se juntó con el massismo y tuvo ayuda del kirchnerismo para un proyecto de ‘tarifas razonables’. Nadie logró evitar en el oficialismo esta coincidencia entre peronistas. En otras épocas, los contactos de Rogelio Frigerio con los gobernadores, sumados a los esfuerzos de Emilio Monzó en el Parlamento, podrían haber conseguido, al menos, una tregua.

Es cierto que el Presidente Mauricio Macri tampoco contribuyó a ninguna gestión. Se mantuvo firme en mantener los aumentos, desechando ideas de sus propios aliados, y luego pidió a los gobernadores e intendentes que eliminen impuestos incorporados a las tarifas, resintiendo sus ingresos. El rechazo era previsible.

El miércoles pasado, ya sin respuesta y entregado, el interbloque Cambiemos sólo atinó a adelantarle el quórum a la oposición, consciente de que ya no podría impedir la sesión especial. El peronismo unido detrás de los aumentos le hizo sentir todo su rigor: Obligó a los oficialistas a escuchar cada discurso de fundamentación de la treintena de proyectos sin dictamen, ya que si dejaban sus bancas corrían el peligro de que la oposición lograra colar alguna de esas iniciativas.

Al final, el oficialismo accedió a citar a la Comisión de Presupuesto para analizar el proyecto acordado entre el massismo y Argentina Federal, que ya tiene dictamen de dos comisiones. Con el aval de Presupuesto, podría ir al recinto sin la necesidad de los dos tercios y tener la media sanción.

Macri ya descarta que esto pasará y que en el Senado ocurrirá lo mismo. Por eso se dejó trascender que no tendría reparos en apelar al veto presidencial, como ocurrió en su momento con la ‘ley antidespidos’. Y está mostrando, cuanto menos, muy poca confianza en sus ‘negociadores’ parlamentarios.

Otro hecho: ya van dos miércoles que se posterga la sesión ordinaria donde se espera la aprobación de la ley de mercado de capitales y de Financiamiento Productivo, que pide el Gobierno. El ánimo no es el mejor con la oposición, y todavía está pendiente el tratamiento del Mega-DNU veraniego de Macri. El oficialismo teme que el kirchnerismo saque de la galera el tema y rechace el decreto, reactivando la cuestión también en el Senado, donde restaría su pronunciamiento para terminar de voltear el denominado ‘megadecreto’.

La conclusión es clara: Cambiemos no puede avanzar con su agenda en el Congreso.

Para sumar más incertidumbre, parece que Rogelio Frigerio tampoco tiene el mismo poder de convicción con los gobernadores que exhibió en el pasado.

Y en ese contexto, donde el oficialismo más necesita de interlocutores fuertes con la oposición y buenos ‘negociadores’, se anunció de manera muy anticipada la salida de Emilio Monzó de la Presidencia de la Cámara de Diputados.

Esa renuncia, en rigor, se haría efectiva recién el año que viene, cuando finaliza el mandato del diputado, y si todo va bien para Cambiemos y logra la reelección de Macri.

Es cierto que Monzó ya no formaba parte de la mesa de decisiones del Presidente y sus ideas sobre la estrategia electoral no eran tenidas en cuenta. Sus planteos incluían sumar al peronismo al armado de Cambiemos mediante sus buenos oficios y contactos con el mundo peronista, una de las razones que oportunamente se tuvieron en cuenta para destinarlo a la Presidencia de la Cámara baja.

El peronismo en el Congreso ya ve a Monzó en una retirada en cámara lenta. Hubo chicanas al respecto en la última sesión por parte de Agustín Rossi y de Graciela Camaño. Pero la cuestión es la entereza que el hombre de Carlos Tejedor pueda seguir teniendo para sumergirse en arduas negociaciones parlamentarias, cuando la estrategia política es diseñada en mesas de las cuales fue excluido.

Ahora, ¿era conveniente que el tercer hombre en la línea de sucesión presidencial comunicara de manera abierta la intención de irse de un cargo que, para colmo de males, es electivo? Hoy el peronismo no está unido, pero si en el futuro logran acuerdos, como parece ocurrir en el caso de las tarifas, podrían reclamar ese puesto. Ya ocurrió en el pasado, cuando ubicaron a Ramón Puerta como Presidente Provisional del Senado durante el gobierno de la Alianza.

Quizás ese escenario sea remoto. Por lo pronto, Monzó es una figura de difícil reemplazo para el Gobierno. Hay legisladores del PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica que conocen muy bien el manejo parlamentario, pero no tienen la experiencia que se necesita para negociar con el peronismo, que luce díscolo y alborotado, pero que es mayoría en el Congreso.

Fuente: ExtraNews

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Redacción

Periodista Parlamentario acreditado en el Congreso de la Nación