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Foto: Polarización sí, grieta no.

Estamos en tiempos donde se habla de polarización y grieta. Tiempos de divisiones y antagonismos.  Tiempos de exaltación mediática que imponen una lógica nueva a la política y a sus modos de comunicar.

Se ha optado por dejar de discutir ideas para pasar a discutir personas.  No importa el qué sino el quién.  Todo lleva a profundizar la faz agonal de la política donde lo comunicacional se siente  sumamente cómodo tal vez fruto de su criticismo de origen.

La grieta es la vedette de la política argentina como lo es en muchos lugares del mundo.  El “¿Qué te pasa Clarín? ¿Estás nervioso?” de Néstor Kirchner, seguido del “Ella o vos” de De Narváez hasta la propuesta de continuidad o cambio a secas de Mauricio Macri son muestras de este fenómeno.  Siempre un “nosotros o ellos” sin lugar para terceras opciones, enredados en discusiones que no aportan soluciones para los problemas del país.

La grieta necesita de la polarización, pero no es lo mismo.  La grieta es connatural a la comunicación así como la polarización lo es a la política.  Cuando uno estudia en qué medios es más mencionado el presidente, se encuentra principalmente con medios opositores. Lo mismo ocurre en sentido contrario con la principal líder de la oposición hoy en la Argentina.  Son TN y La Nación quienes más mencionan a Cristina Fernández de Kirchner.

Sin ir más lejos, es lo que se observa en la plataforma creada por Francisco Himmel para analizar los contenidos de las noticias y generar indicadores de influencia e imagen.  Cuando insertan allí los nombres del actual presidente y de la ex presidenta, los resultados son elocuentes.

 

Fuente: Origen Consultora

 

Fuente: Origen Consultora

 

La grieta es potenciada por los medios y amplificada por las redes sociales. Unos prenden el fuego y las otras le echan kerosene. Al calor de esta situación hay un hierro incandescente, llamado odio,  que deja su marca en todo lo que toca. La faz agonal de la política encuentra en los comunicadores cultores de la grieta a sus mejores intérpretes. Por eso la necesidad de una eterna hiperpolarización.

Y es aquí donde la política puede defender la polarización.  Es natural a la faz de construcción política el generar liderazgos y alrededor de éstos polarizar, reunir nuevas tribus y consolidar acuerdos para agrandar el polo.

En la grieta es condición suficiente y necesaria que existan sólo dos polos, pero no ocurre lo mismo en la polarización dónde no necesariamente tienen que ser dos los protagonistas de la discusión: pueden ser más.

Es cierto aquel adagio de que “en política lo que no se comunica no existe” y que “la política es comunicación”.  Tan cierto como que ambas disciplinas se requieren mutuamente.  Hasta los podríamos definir como dos buenos amantes que nunca llegarán al altar.  Pero también es cierto que se necesita de la madurez y sensatez de ambas para que la población tome las mejores decisiones a la hora de elegir a sus representantes.

El gran desafío hoy para los que quieren ser parte y superar la grieta es originar el espacio que consolide una nueva polarización a fuerza de defender ideas y planes de gobierno.  Allí tendrá que sobreabundar la política hasta condicionar a la comunicación y no viceversa. De no ser así, el antagonismo viral dominará el escenario electoral y el país seguirá siendo esclavo de una lógica grietista que ha demostrado notable eficacia para ganar elecciones, pero no para gobernar.

Fuente: Origen Consultora

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Redacción

Origen Consultora