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Política hipócrita: El oficialismo celebró la caída de la pobreza y el kirchnerismo se mostró escéptico

Según el INDEC, al cierre del segundo semestre de 2017 hubo una caída de 4,6 puntos porcentuales y 2,7 millones de personas dejaron de ser pobres. Foto: Archivo

Según informa la Agencia Télam, funcionarios nacionales, dirigentes y legisladores del oficialismo celebraron este jueves 29 como una “gran noticia” la reducción del indice de pobreza, que registró el 25,7% en el segundo semestre de 2017, con una caída de 4,6 puntos porcentuales respecto del 30,3% de igual período de 2016, según datos del Indec.

Desde el kirchnerismo, principal fuerza de oposición, en cambio, se mostraron escépticos en relación a los datos oficiales y acusaron al Ejecutivo de “sostener mentiras” e intentar “hacerle creer” a los argentinos que disminuyó la pobreza en medio de “despidos, baja en los salarios y jubilaciones” y los aumentos de tarifas en los servicios públicos.

“Una gran noticia que todos los argentinos estábamos esperando: se redujo la #Pobreza entre el 2016 y 2017. Dos millones 700 mil personas dejaron de ser pobres”, escribió en su cuenta de Twitter el radical Mario Negri, minutos después de que el presidente Mauricio Macri presentará desde la residencia de Olivos el nuevo indice dado a conocer por el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos).

 

Poco para festejar

Resulta arduo encontrar algún motivo para celebrar en el hecho de que uno de cada cuatro argentinos siga siendo pobre. Aunque debe reeconocerse que según las mediciones anteriores, lo era uno de cada tres. Queda aun mucho camino por recorrer, y la sensación general en la calle es que el que actualmente transita el gobierno no contribuirá a mejorar la calidad de vida de los argentinos. Al menos, no en términos de distribución equitativa del ingreso.

El país se encuentra, decididamente, en el camino de una estratificación social de ricos y pobres, con una brecha profunda que ya hundió a buena parte de la clase media, y lo seguirá haciendo.

Más allá de los discursos políticos de un lado y del otro de la grieta, ésa es la situación que viven el hombre y la mujer de a pie en este país. Se verifica en las posibilidades económicas de las familias. O -para ser más justos- en la prosperidad multiplicada de una minoría paradójicamente numerosa, a costa de los ingresos de una apabullante mayoría, que se cae del sistema sin remedio ni perspectivas de recuperación.

El día a día de la mayoría de la gente da por tierra con los discursos de ocasión de los funcionarios o legisladores oficialistas tecnócratas e insensibles, y también desde el extremo opuesto de los opositores irresponsables, corruptos e hipócritas que pusieron la piedra fundamental durante el kirchnerato para que este atraso social se instalara.

El titular del interbloque Cambiemos en la Cámara de Diputados agregó que “es una obligación moral seguir luchando por un país más justo”.

Según el organismo oficial, el índice de pobreza fue de 25,7% al cierre del segundo semestre de 2017, con una caída de 4,6 puntos porcentuales respecto al 30,3% de igual período de 2016.

El presidente del interbloque oficialista en el Senado, el también radical Luis Naidenoff, sostuvo que “el @INDECArgentina anunció hoy una buena noticia para todos los argentinos, el índice de la #Pobreza bajo a 25,7%”.

“2.700.000 argentinos salieron de la pobreza en los últimos dos años. Juntos lo estamos haciendo posible”, celebró el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, desde su cuenta @JorgeTriaca.

A su vez, el titular de la cartera de Modernización, Andrés Ibarra, aseguró: “Hace dos años nos propusimos cambiar y hoy los hechos confirman que 2.700.000 de argentinos ya salieron de la pobreza. Estamos en el camino correcto. ¡No aflojemos!”.

El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, se sumó al optimismo gubernamental, al señalar que “tras salir de un escenario de colapso y crisis en medio de un default, la Argentina crece arriba del 3% y la pobreza bajó de más de un tercio a 25% en dos años. Gracias argentinos”.

“2.700.000 argentinos salieron de la pobreza en los últimos dos años. Falta mucho pero vamos por el buen camino. Lo estamos haciendo juntos”, celebró también desde su cuenta de Twitter, el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, mientras que su antecesor en el cargo, Alfonso Prat Gay, calificó como la “mejor noticia” que “la pobreza bajó 4.6 puntos desde que asumió #Cambiemos!!!”.

Prat Gay -quien tras su salida del cargo se mostró crítico sobre el rumbo económico que tomó el Gobierno, sostuvo además que “los esfuerzos de estos dos años van dando los resultados que perseguíamos”.

 

Opiniones impresentables

Desde la oposición, el diputado nacional Leopoldo Moreau (FpV-PJ) criticó, también desde la red social Twitter, el optimismo oficialista.

“Sube el gas un 40% promedio. Suben los peajes y suben trenes y colectivos. El macrismo baja salarios y jubilaciones. Y son tan caraduras que nos pretenden hacer creer que disminuyo la pobreza”, escribió el diputado, quien evaluó que la administración de Mauricio Macri “sólo puede sostener las mentiras por la complicidad de algunos medios hegemónicos”.

En la misma línea, el dirigente kirchnerista Leandro Santoro ironizó: “Si le sacas plata a los jubilados y a los chicos de la AUH. Si pisas las paritarias para que cierren por debajo de la inflación. Si el Estado despide gente. Si dejas que aumenten los remedios y la comida sin control. Si subís los servicios un 1000% y devalúas un 80%, Baja la pobreza”.

“La mentira y el marketing tienen un límite, millones de argentinos ya dejaron de creerles”, sostuvo, por su parte, el diputado Eduardo “Wado” De Pedro, quien, tras también mencionar el desempleo, la baja de salarios y la suba de tarifas, se preguntó: “¿En serio hoy Macri se va a animar a decir que bajó la pobreza?

“Los kirchneristas dicen que el dato de baja de la pobreza no es creíble. No logran empalmarlo con la serie del INDEC de Guillermo Moreno”, contratacó desde su cuenta en Twitter, el diputado oficialista Fernando Iglesias.

“En la Argentina de Macri: creció en 2 años el 0,01, aumentaron las tarifas un 500%, la inflación del 90% , bajaron los salarios. Quieren convencerte de que bajó la pobreza. Algo no cierra”, opinó en esa red social, el diputado y secretario general de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), Hugo Yasky.

Fernando Espinoza, en tanto, afirmó que “el presidente @mauriciomacri nos sorprendió primero con el ‘crecimiento invisible’ y hoy nos trajo desde la Quinta de Olivos las estadísticas invisibles anunciando una baja de la #pobreza. Si fuera un reality, podríamos reírnos pero se trata de todos los argentinos”.

Desde el Movimiento Evita, el diputado nacional Leonardo Grosso cuestionó a Macri “porque los índices de pobreza e indigencia no tienen relación con el nivel de desempleo, la quita de programas sociales, la baja del poder adquisitivo y la fuerte suba de la inflación los últimos dos meses”.

Además, recordó que “este Gobierno se la pasó criticando al anterior porque el INDEC no funcionaba y parece que ahora los que dibujan los números son ellos”. Y agregó: “Espero que no se crean sus propias mentiras porque eso sería más grave”.

 

El cinismo de los indolentes

Resulta también llamativa la postura del kirchnerismo, fuerza política que tras doce años de gobierno y poder absoluto en un contexto de gran prosperidad, dejó un tendal de pobreza y vaciamiento del Estado en el país.

Los principales referentes de aquel gobierno -que será recordado como uno de los más corruptos de la historia nacional- hoy enfrentan graves causas judiciales por el armado en el seno institucional de una auténtica maquinaria sistemática destinada a saquear las arcas públicas y a robar el dinero de todos los argentinos en beneficio propio. Ninguno de ellos, empezando por la propia jefa de la asociación ilícita, pueden justificar los ingresos en blanco que declaran.

Fue un período de gran infamia, liderado por la multiprocesada Cristina Elisabet Fernández de Kirchner y por su difunto esposo, Néstor Kirchner, en el que los principales funcionarios del Estado esquilmaron a los argentinos más pobres, les quitaron la dignidad, les arrebataron el futuro y los condenaron a la miseria perpetua, por la vía del clientelismo político y del látigo de la billetera.

Ante semejante irresponsabilidad histórica de la asociación ilícita kirchnerista en la destrucción del país, cuanto menos sorprende su repentina sensibilidad hacia la situación, sin dudas desesperada, de las mismas personas a las que ellos mismos condenaron a la miseria.

En tanto, desde el Frente Renovador, el diputado nacional Daniel Arroyo consideró que “la baja de la pobreza que muestra el Indec es coyuntural, una foto de lo que pasó en el segundo semestre del año pasado, donde hubo más obra pública y cierta mejora en sectores clave como la construcción”.

Por su parte, el también diputado nacional peronista salteño Javier David consideró que “es una buena noticia que haya bajado la pobreza”, pero planteó que “es clave que se mantenga en el tiempo para que este índice tenga un real impacto en la sociedad”.

 

¿Provocación o imbecilidad?

Más allá de sus (graves) errores de gestión, hay funcionarios públicos que no pueden controlar sus frecuentes diarreas verbales, y tienen momentos muy pocos felices a la hora de abrir la boca para justificar lo injustificable.

Es el caso del ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, quien tras admitir hoy que mantiene dinero suyo depositado en el extranjero, aseguró que lo repatriará “a medida que se recupere la confianza” en el país.

Lo que el ex CEO de Shell no tiene en cuenta es que él es uno de los encargados de lograr que esa confianza se restaure. ¿Cómo se logrará atraer las inversiones del sector privado, necesarias para poner en marcha al país, cuando los propios dignatarios del gobierno mantienen fortunas en paraísos fiscales?

Las declaraciones efectuadas por Aranguren mueven a duda: No se sabe si se trató de algún tipo de provocación para aumentar aun más al clima de irritación general que ya existe contra el Gobierno (y que ya es indisimulable), o un simple acto suyo de imbecilidad compulsiva.

“No tengo problemas en contestar, más allá de que es una decisión particular. Todavía lo sigo teniendo, ya veré el momento”, declaró a la radio Con Vos ante la consulta de si mantenía fondos depositados en el exterior.

Aranguren señaló que el mantenimiento de esos fondos suyos en el exterior “tiene que ver con la confianza que hemos perdido en la Argentina”.

“Lo tengo en una cuenta a la vista, soy muy malo como inversor, con un interés de 0,1% anual”, apuntó.

“A medida de que recuperemos la confianza”, respondió el ministro cuando se le preguntó cuándo los traerá al país.

“El ahorro que tengo afuera fue producto de una bonificación que recibí de mi anterior empleador (Shell), de acciones de esa empresa, que estaba en el exterior”, explicó.

“En una Argentina donde había un cepo cambiario, para qué iba a traerlo?; el que se quemó con leche ve una vaca y llora”, expresó, tal vez desconociendo que la gestión de la que forma parte asumió el 10 de diciembre de 2015 (hace 27 meses), y derogó esa medida.

“Estamos trabajando por una Argentina donde eso no ocurra más y recuperemos esa confianza”, puntualizó el ministro de Energía.

Frente a toda esta cadena de frases desafortunadas, y ante la manifiesta desconfianza que Aranguren muestra hacia el proceso económico e institucional que vive el país, ¿el Presidente Mauricio Macri lo mantendrá en su cargo?

En un país que necesita gestos de grandeza y patriotismo por parte de sus dirigentes, no pocos funcionarios del gobierno macrista -que debieran ser referencia de rectitud, después de tantos años de saqueo kirchnerista-, persisten en el mantenimiento de conductas egoístas e insolidarias, sin que al Presidente se le mueva un pelo. Muy triste.

Fuente: Télam / ExtraNews

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Redacción

Politólogo de la Universidad de Buenos Aires. Especialista en Opinión Pública y Análisis Político. Periodista del Círculo de la Prensa de Buenos Aires. Maestrando en Análisis Político en la UNTREF y en Defensa Nacional en la UNDEF. Miembro de la Sociedad Argentina de Análisis Político.