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Romper el silencio, parte del proceso de sanación del abuso

Foto archivo Foto: Archivo

Por Gabriel Cuesta, miembro de la Red de sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina.

El 7 y 8 de abril viajamos hacia Paraná, al encuentro nacional de la Red de sobrevivientes de abuso sexual eclesiástico de Argentina. Algunos compañeros fueron desde Córdoba, Catamarca, Mendoza, Buenos Aires y otros muchos no pudieron asistir. Hasta el momento solo habíamos podido hacer encuentros regionales o aprovechando las redes sociales y las tecnologías, algunos virtuales.

El proceso de sanación de un sobreviviente de abuso, requiere indefectiblemente que pueda romper el silencio que le fue impuesto cuando niño con la brutal agresión sexual. Eso es el abuso, una manera de silenciar, callar esta etapa llena de preguntas que tiene necesariamente un niño. El niño abusado no habla. Por miedo, por vergüenza o por saberse amenazado por su agresor.

Así llega un adulto a la Red, con más preguntas que nunca: qué hago con lo que me paso en la infancia?. Me van a entender?. Me van juzgar?. Es el abuso sexual uno de los delitos más aberrantes?. Es abuso de poder?. Son perversos los curas?. Soy una víctima?. Podre sanar esta herida? Como seguir teniendo fe?. Quiero justicia para mí o prevención y cuidado para otros niños y adultos venerables?.

En lo personal creo tener al menos una gran respuesta: Sin duda la pedofilia tiene cura (y monjas).

Los miembros de la Red que luchamos contra el abuso eclesiástico, reconocemos que esta es una práctica que los clérigos vienen llevando desde hace muchas décadas. Esta ha sido una práctica consecuencia del abuso de poder de una institución patriarcal, de la perversidad con la que muchos clérigos: curas y monjas, han venido relacionándose con los niños y adultos vulnerables. Es el brutal abuso de una relación asimétrica.

Por eso uno de los párrafos de nuestro documento de cierre de las jornadas dice: “La Red identifica, visibiliza y denuncia el premeditado y macabro sistema de encubrimiento llevado a cabo por integrantes de la iglesia católica y su complejo y poderoso aparato, como así también denuncia el sistema de encubrimiento que incluye acciones disuasivas, negación de los hechos, defensa pública del/la agresora/a, atribución de méritos a los abusadores/as, descalificación pública de la víctima y su entorno, atribución de la denuncia a una campaña de ataque a la iglesia como institución, intento de negociar el silencio para garantizar la impunidad, traslado de sacerdotes y monjas abusadores por parte de obispos, denuncias ocultadas y no comunicadas a la autoridad civil y aplicación de normas jurídicas canónicas violatorias de derechos humanos y garantías procesales. Un ejemplo de esto es el no respeto y o acatamiento del primer Protocolo Interinstitucional de Actuación en caso de abuso sexual infantil aprobado por el Decreto 2405/10 vigente en la provincia de Entre Ríos, que fue el primer protocolo creado y aprobado para estas situaciones en nuestro país. El mismo es complementario con la Ley Nacional 26.150 de Educación Sexual Integral.”

Fueron dos intensos días, de compartir, de llorar, de fortalecernos, de trabajar, de comunicar, de visibilizar, pero sobre todo de acompañar a los denunciantes del sacerdote Justo José Ilarraz frente al inicio inminente de dicho juicio por corrupción de menores, e los juzgados de Paraná.

Entre Ríos es una provincia con muchas historias de abusos y encubrimientos. Hay tres casos casi contemporáneos que llegaron a la instancia de juicio. El primero de ellos, del cura abusador Juan Diego Escobar Gaviria condenado a veinticinco años de prisión en agosto de 2017, el segundo el de Justo Illaraz y luego le seguirá el del cura Marcelino Moya.

A veces se dice que un cura abusador elije a niños que son vulnerables por su situación socio económico, por dificultades en su entorno familiar, o por ciertas condiciones que hacen a las capacidades de un niño. Un niño de por si es vulnerable. Por propio proceso evolutivo.

El silencio se rompe a su tiempo. Por eso la importancia del respeto y el cuidado de las víctimas en todas las instancias judiciales ya que han pasado mucho tiempo esperando ser escuchadas.

Como parte del encuentro, la Red se reunió con la senadora Sigrid Kunath, por ser autora del proyecto que dio lugar a la Ley 27.206 /15, Ley de Respeto al tiempo de las Víctimas. Junto a ella y su equipo se trabajaron temas como: el pleno acceso y cumplimiento del derecho de la ciudadanía a la Educación Sexual Integral en todo el territorio argentino, como pilar fundamental en la prevención de estos abusos. Otro tema tratado fue la figura de la inhabilitación especial perpetua para los autores de dichos delitos como así también el deficiente conocimiento y aplicación de las leyes y convenciones internacionales que integran el Estado constitucional de Derecho.

El 1° Encuentro Nacional fue la vivencia afectiva, el intercambio de historias personales y colectivas y el profundo enriquecimiento en la diversidad que pone en evidencia una vez más el valor de estar juntos como motor para continuar el camino en la búsqueda de Justicia y Verdad. Los sobrevivientes que queremos desterrar el abuso clerical, decimos: “nunca más solos”.

Fuente: ExtraNews

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