23 septiembre, 2021

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Así como Grace, los huracanes son cada vez más fuertes en tierra debido al calentamiento global

El comportamiento e intensificación del huracán ‘Grace’ no fue casualidad, sino una consecuencia directa de la crisis climática.
Fotografía: RAMMB / NOAA / NESDIS / AFP

Mientras los glaciares en los picos más altos de Europa desaparecen con las temperaturas cada vez más altas, una amenaza cada vez más potente azota los trópicos del mundo. El ejemplo más cercano de ello es ‘Grace’: el huracán que recientemente golpeó dos veces a México y se intensificó de manera inesperada, provocando tormentas inéditas en tierra firme.

Más inestables y destructivos

Estragos de ‘Grace’ en el sureste de México. Foto: Victoria Razo / AFP

La emergencia climática está afectando el comportamiento de los huracanes. No sólo los hace más poderosos y destructivos, sino que los vuelve todavía más inestables. A pesar de que ‘Grace’ se degradó a tormenta tropical tras tocar tierra, su influencia se extendió hacia el centro de México con precipitaciones fuertes. Sus remanentes siguen avanzando hacia el Pacífico.

Un estudio realizado en 2020 por Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa ya había registrado este comportamiento errático en los huracanes. Una vez que tocan tierra, en teoría, tendrían que debilitarse. Sin embargo, en años recientes estamos viendo cada vez más excepciones a esta regla. Como los océanos son cada vez más cálidos, los huracanes transportan consigo más humedad.

Por esta razón, se pueden hacer más fuertes incluso después de tocar tierra, según el artículo publicado en Nature. A medida que las alzas en temperatura globales se hagan más dramáticas, la intensidad de estos fenómenos meteorológicos se hará todavía más devastadora. 

En tierra firme

Foto: Victoria Razo / AFP

La National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de Estados Unidos compartió imágenes satelitales de Grace, y su desarrollo posterior a tocar tierra. Entró a México por primera vez desde la costa del Caribe con lluvias fuertes, que se extendieron por varios días en la península de Yucatán, al sureste del país. Poco tiempo después azotó Haití, tras el terremoto devastador en Los Cayos.

Al respecto, el autor principal del estudio, Pinaki Chakraborty, no pudo dejar de enfatizar los vínculos con la crisis climática en estos fenómenos. Como director de la Unidad de Mecánica de Fluidos en la Universidad de Graduados del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa, destacó lo siguiente con respecto al estudio:

Sabemos que las áreas costeras deben prepararse para huracanes más intensos, pero las comunidades del interior, que pueden no tener los conocimientos o la infraestructura para hacer frente a vientos o lluvias tan intensas, también deben estar preparadas, explica el experto.

A diferencia de lo que se creía anteriormente, según la cobertura de National Geographic, el problema no se termina en las zonas costeras. Por el contrario, en tierra firme se está observando una relación clara entre las temperaturas cada vez más cálidas y la humedad que acarrean los ciclones, como Grace.

Con el aumento de la temperatura global, los huracanes de la actualidad tardan más en debilitarse. Hace 50 años, tardaban la mitad del tiempo. En la actualidad, lidiamos con una doble problemática: son cada vez más devastadores, y cada vez más largos. Qué tan intenso sea depende de los altibajos en las temperaturas del mar, ya que se alimentan de la humedad que encuentran a su paso.

Los altibajos inestables en la temperatura de los mares determinan qué tan duro será el impacto. Al respecto, Chakraborty concluye: «Si no frenamos el calentamiento global, los huracanes que toquen tierra seguirán debilitándose más lentamente. Su destrucción ya no se limitará a las zonas costeras, lo que provocará niveles más altos de daños y cobrarán más vidas«.

Fuente National Geographic