5 julio, 2022

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Miel medicinal: por qué la llaman el “líquido milagroso” de las abejas sin aguijón

En la Amazonía peruana, las abejas nativas sin aguijón ayudan a los apicultores y sus comunidades a producir miel y a polinizar las plantas locales.

Vienen en muchos colores: dorado, ónix sólido o a rayas amarillas y en tono canela. Sus ojos pueden ser de color negro brillante, gris pizarra o incluso verde azulado. Sus cuerpos pueden ser tan pequeños como lentejas o tan grandes como uvas de vino. Pero lo más sorprendente de las abejas sin aguijón son las mieles que producen, cada vez más buscadas para la alimentación y la medicina.

En la Amazonía peruana han empezado a criar algunas de las 175 especies diferentes de abejas sin aguijón de la zona, lo que promete ayuda para los apicultores y sus comunidades. Históricamente, este tipo de miel se ha recolectado de la naturaleza, lo que destruye las colmenas.

Pero en los últimos años, científicos como César Delgado, del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), enseñan a criar y mantener a los insectos de manera sostenible.

La bioquímica y exploradora de National Geographic Rosa Vásquez Espinoza, se asoció con Delgado y sus colegas para comprender mejor a las abejas, lo que polinizan y los contenidos bioquímicos de su miel medicinal.

Además de manifestarse fascinada por estos insectos y sus productos, la exploradora quiere ayudar a defender la apicultura sin aguijón dados todos los beneficios que las abejas aportan a las comunidades que las crían, muchas de las cuales fueron gravemente afectadas por la pandemia de COVID-19.

«Las abejas sin aguijón están devolviendo la vida al Amazonas», sostiene Espinoza, al proporcionar miel medicinal, ingresos y beneficios de polinización a una región que necesita ayuda.

Miel medicinal: porqué la llaman “líquido milagroso“

Hay una larga y rica historia de uso de mieles como medicina, especialmente en la antigüedad. Algunos registros muestran que las personas han usado la miel como bálsamo, sustancia psicoactiva o como veneno. Múltiples estudios sugieren que las mieles de abejas con y sin aguijón tienen propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y cicatrizantes.

Las abejas sin aguijón producen miel con sustancias químicas que evitan el crecimiento de microbios y hongos, una adaptación para evitar que la sustancia se eche a perder en los trópicos.

Dada la gran variedad de biodiversidad de plantas en el Amazonas y la increíble gama de productos químicos botánicos que las abejas mezclan en sus mieles y ceras, no sorprende su valor medicinal. De hecho, algunos llaman a esa miel  «líquido milagroso».

Los habitantes de los trópicos ya usan varios tipos de mieles de abejas sin aguijón y cera de sus colmenas para tratar infecciones de las vías respiratorias superiores, afecciones de la piel, problemas gastrointestinales e incluso para tratar la diabetes y el cáncer.

Aunque la investigación ha comenzado a proporcionar una pista de apoyo para algunos de estos usos, gran parte es aún preliminar. Se necesitan con urgencia más investigaciones sobre los beneficios medicinales de las mieles, enfatiza David Roubik, un experto en abejas sin aguijón del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales en Panamá.

Una abeja sin aguijón alimentándose de la planta de arazá o guayabo amazónico. La evidencia preliminar sugiere que tanto la fruta como la miel de las abejas que la polinizan poseen propiedades anticancerígenas. Foto de Ana Elisa Sotelo

“Usamos la miel como alimento y medicina”, explica Heriberto Vela Córdova, apicultor de San Francisco (Perú), quien forma parte de la comunidad indígena Kukama-Kukamiria. “Para la comida, la usamos con el café, en el pan. Como medicina, lo usamos para bronquitis, neumonía, quemaduras, cortes en la piel, resfriados y artritis”.

En qué consiste la meliponicultura

Durante miles de años, los pueblos indígenas de los trópicos del Nuevo Mundo han cosechado miel de docenas de especies de abejas sin aguijón, también conocidas como abejas meliponas.

Estos insectos sociales forman colonias con una reina y muchas obreras. Como su nombre lo indica, no pueden picar y, por lo tanto, son menos peligrosas de criar que, por ejemplo, las abejas europeas, que no son nativas del Nuevo Mundo. Sin embargo, muchas abejas meliponas pueden infligir mordidas dolorosas con sus mandíbulas.

Debido a que hay tantas especies de abejas sin aguijón, que se encuentran en todos los trópicos y subtrópicos del mundo, la crianza de estos animales, también conocida como meliponicultura, puede ser compleja.

Además de los mayas, que desarrollaron métodos sofisticados para criar abejas sin aguijón en la península de Yucatán (prácticas que sobreviven hasta el día de hoy), muchos pueblos indígenas cosecharon tradicionalmente miel de colmenas silvestres.

En Brasil, la meliponicultura está muy extendida y es cada vez más sofisticada y popular, pero en Perú la práctica está comenzando a desarrollarse y expandirse, cuenta Breno Freitas, investigador de la Universidad Federal de Ceará, en Brasil.

Actualmente, las abejas sin aguijón son mantenidas y criadas por al menos cien familias en la mitad de los estados de la Amazonía peruana . Delgado ha ayudado a muchos de esos emprendimientos. El especialista enseña a la gente a criar abejas sin aguijón en cajas rectangulares que permiten un fácil acceso a las secreciones azucaradas de las abejas, que, a diferencia de las abejas melíferas, no se mantienen en panales regulares sino en compartimentos globulares llamados honeypots, cuya traducción literal (que suele utilizarse en apicultura) es «tarros de miel».

La crianza de las abejas permite a los cuidadores dividir los nidos y establecer una fuente constante de ingresos, en lugar de tener que depender de sacar miel (y abejas) del bosque, lo que daña a estos vitales polinizadores, asegura Roubik.

Las abejas sin aguijón suelen ser más exigentes que las abejas melíferas en cuanto a las plantas que polinizan. En las zonas donde son nativas, que es donde deberían criarse, dice Freitas, tienen más habilidades para polinizar plantas indígenas, lo que las hace importantes para la salud del ecosistema.

También son beneficiosas para la agricultura. Un estudio de 2020 en coautoría de Delgado muestra que, cuando se mantienen junto a los campos de cultivo, las abejas sin aguijón pueden ayudar a aumentar el rendimiento de un cultivo nativo, el camu-camu, en casi un 50%.

En la jungla 

Delgado, Espinoza y la fotógrafa Ana Elisa Sotelo visitaron a Córdova y a su familia en diciembre de 2021 para aprender más sobre cómo ella cría las 40 colmenas de abejas en su propiedad, que abarcan seis especies nativas productoras de miel diferentes. Estos incluyen Melipona eburnea, a veces conocida como la abeja boca de sapo.

Mientras observa las colmenas, Sotelo recuerda que las abejas volaban alrededor de sus cabezas «con rápidos aleteos, zumbando y descansando inofensivamente sobre nuestros cuerpos».

Los hijos de Córdova recogieron plantas medicinales para examinarlas, como los árboles sangre de dragón (también llamado árbol dragón o «drago»), cuyos extractos tratan la diarrea, la diabetes y las infecciones; las abejas utilizan la resina de éstos para construir sus colmenas.

También examinaron la planta de achiote, de color rojo brillante, que se utiliza para teñir y tratar el estreñimiento, y el camu-camu, una fruta de sabor delicioso, relata Espinoza, quien actualmente está completando una beca posdoctoral en la Universidad de Michigan. Las abejas polinizan todas estas plantas.

Córdova prefiere las abejas sin aguijón a las abejas melíferas por varias razones.

«Es mejor criar abejas nativas, son más dóciles ya que no pican», profundiza. «La miel es de mayor calidad dadas sus propiedades curativas y (a diferencia de las abejas melíferas] las abejas nativas construyen sus vasijas o tarros con la cera que producen, así como con la resina que extraen de los árboles, algunas de las cuales son conocidas por ser medicinales como la resina de árbol sangre de dragón”, que se aplica a las heridas. 

Durante la visita a Córdova, Espinoza recolectó algunas muestras de miel y tiene previsto regresar a Perú para recolectar más. De cara al futuro, planea estudiar la composición química y microbiana de varias mieles por lo que afirma: «Estoy interesada en observar el microbioma de las propias abejas». También quiere investigar todas las plantas de las que se alimentan las abejas.

«La exploración de 600 especies de abejas sin aguijón (ofrece) un sinfín de nuevas oportunidades de descubrimientos sobre su comportamiento, la elección de materiales curativos de la naturaleza; el procesamiento en el nido, la elección de asociaciones con microbios; y la entrega de miel farmacéutica, polen y propóleos«, una sustancia parecida a la resina creada por las abejas, detalla Patricia Vit, investigadora de abejas sin aguijón en la Universidad de los Andes en Venezuela.

Los Córdova son una de las muchas familias que usan parte de la miel y venden el resto: por lo general, consumen 20 botellas de miel y venden 30 cada año en los mercados locales.

Este ingreso tan necesario, y la medicina, ha ayudado a las familias a sobrellevar la pandemia. Es solo una de las formas en que las abejas están ayudando a «preservar la vida y la salud del bosque y su gente», destaca Sotelo.

“La humanidad tan solo araña la superficie de cuánto podrían proporcionar las abejas sin aguijón“, agrega Vit.

De cara al futuro, la investigación sobre el valor bioquímico y medicinal de esta miel es de suma importancia, enfatiza Roubik. «Todavía somos terriblemente ignorantes sobre lo que realmente sucede cuando hablamos de algo medicinal con miel de abeja sin aguijón».

Fuente National Geographic