14 mayo, 2021

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Sebastiano Mauri: «Históricamente, en la ficción, las historias de amor gay terminan en tragedia»

"Disfruta del problema" aborda la historia de un joven cineasta italiano nacido en Milán y radicado en Nueva York, que lleva toda una vida de reprimir aquello que -intuye, a su vez- le permitiría ser feliz.

Por Mercedes Ezquiaga

En su primera novela, «Disfruta del problema», el escritor, artista y cineasta ítalo-argentino Sebastiano Mauri (Milán, 1972) despliega una prosa cinematográfica para narrar una serie de situaciones desmesuradas, casi fellinescas, en la Nueva York de los años 90, donde el protagonista relata su derrotero de autorreconocimiento, en su camino para reconocerse como gay.

Despóticos productores de cine, caprichosas estrellas de Hollywood, temibles sets de filmación, restaurantes y discos de moda, supermodelos y grandes dosis de humor acompañan el relato del protagonista Martino, un joven cineasta italiano nacido en Milán y radicado en Nueva York, que lleva toda una vida de reprimir aquello que -intuye, a su vez- le permitiría ser feliz.

Publicado en la Argentina por Adriana Hidalgo Editora, la novela (en el original «Goditi il problema») arranca con el despertar de Martino en una orgía a la que no recuerda ni cómo llegó, para continuar con un encuentro sexual con una deseada top model que le produce perplejidad y desconcierto, lo que dispara una serie de acontecimientos que lo llevarán a repasar todo lo que hizo desde niño para negarse a sí mismo -y a los demás- su verdadero deseo.

«Pienso que el libro nació principalmente por la ganas de compartir mis errores, en la esperanza de que otros aprendan de ellos. Para decirlo con las palabras de Eleanor Roosevelt ‘aprende de los errores ajenos porque no vivirás lo suficiente para cometerlos todos'», le dijo a Télam Mauri, desde Italia, donde se encuentra actualmente, aunque suele repartir el tiempo entre Milán, Nueva York y Buenos Aires.

«Siempre vuelvo a la Argentina -aclara este artista plástico, cuyas obras han sido exhibidas en galerías y museos de todo el mundo-, allí tengo familia y amigos muy queridos. Y Entre Ríos, el lugar que más amo en el mundo. Allí pasé siete meses el año pasado, durante la primera cuarentena, escribiendo mi ultima novela ‘La nuova Terra’, que acaba de publicarse en Italia».

– Télam: ¿Cuánto de vos tiene el protagonista? ¿Cuánta libertad te brinda tomar elementos de tu propia vida para armar un personaje de ficción?

– Sebastiano Mauri: La ficción es un instrumento muy poderoso para ir a fondo de la verdad. Paradójicamente, liberarse de la etiqueta ‘basado en hechos reales’ te permite despreocuparte de lo que quieres o no quieres compartir sobre ti mismo o las personas cercanas a ti. Accedes a un nivel de intimidad más profundo, más honesto y finalmente más realista. A menudo la ficción logra ser plausible adonde la realidad falla.

Martino tiene mucho de mi, quizás todo lo que importa, al mismo tiempo su biografía y su carácter son solo parcialmente atribuibles a los míos.

Sebastiano Mauri

– T: ¿Cuáles crees que son los motivos por los que las personas encuentran dificultades en reconocer su orientación sexual? ¿Aun hoy es un tabú ‘salir del closet’?

– SM: El hecho de que las cosas hayan mejorado para las personas LGBTIQ+ no significa que hayamos alcanzado la igualdad o la aceptación. Hay todavía mucha homofobia en el mundo, como sigue habiendo machismo, y las dos formas de discriminación están profundamente conectadas. Se trata siempre de defender la jerarquía de la sociedad que pone al hombre (blanco) heterosexual en la cima de la pirámide. Al hombre gay no se le perdona escapar del modelo granítico de masculinidad (tóxica) promovido por la sociedad, y a la mujer lesbiana de esquivar el deseo. Hasta que no haya una profunda y concreta igualdad entre las mujeres y los hombres en el desarrollo de nuestras vidas, entre los femeninos y los masculinos, en el desarrollo de nuestros imaginarios, no habrá tampoco una sincera aceptación de las personas LGBTIQ+. Mientras que un niño, por no jugar a la pelota, sea llamado ‘nena’ o ‘marica’ y eso sigue siendo el peor insulto que pueda recibir, es difícil imaginar que no estamos perpetuando una visión jerárquica y tóxica de los seres humanos.

– T: En 2017 ganaste el premio Flaiano con «Favola», tu primera película. ¿Tu faceta de cineasta influye en la escritura?

– SM: Yo, como el protagonista, fui a EEUU a estudiar cine en la New York University y allí aprendí las técnicas para escribir guiones. Es una narración principalmente visual, que pide acción, movimiento y ritmo. Desde la primera página, imaginé la historia como un film y con esa perspectiva fui construyendo el libro. La llamaría una película en forma de novela, y al mismo tiempo una letra de amor al cine, porque en el mundo del cine se mueve el protagonista y allí se estrellan sus sueños.

– T: El protagonista tiene una «Lista de cosas para hacer» que incluye una película de éxito mundial en la cual «la historia de amor gay tenga un final feliz». ¿Crees que hacen falta más historias de amor homosexual en los medios audiovisuales hegemónicos?

– SM: El amor mueve el mundo y, mientras lo vivamos, lo contaremos, ojalá en todas sus maravillosas formas. Históricamente, las historias de amor gay en el cine o eran escondidas en los pliegues de la narración o, si eran contadas abiertamente, terminaban, sin excepción, en tragedia. En el libro repaso cómo terminan los personajes gay en las películas que tuvieron éxito internacional: «Rebecca, una mujer inolvidable», quemada viva; «De repente, en el verano», linchado; «Filadelphia», destruido por el sida; «Los muchachos no lloran», acuchillada y baleada; «Secreto en la montaña», muerto a patadas. Es como si el «felices para siempre» aplicado a una pareja gay no sea una opción que apasiona los productores, los cineastas o quizás, en ultima instancia, al público. Entonces, sí, creo todavía que hace falta contar historias que permitan imaginar un futuro feliz para todxs.

– T: La historia se ambienta en la ciudad de Nueva York en en el cambio de milenio. ¿Cuáles eran los principales aspectos citadinos que querías remarcar?

– SM: Los años anteriores al 11 de septiembre 2001 representan el auge de una New York que ya no existe. No solo por el ataque a las Torres Gemelas, pero también por el implacable proceso de gentrificación promovido por el alcalde Rudolph Giuliani y ahora, en última instancia, por la pandemia de Covid-19. La New York de Disfruta del problema es el melting pot (crisol de culturas) con la más alta diversidad étnica, social, religiosa y cultural del mundo. La ciudad es, en cierta manera, uno de los personajes mas intrusivos de la historia, con su carácter fuerte, casi prepotente, pero siempre dispuesta a sorprenderte, a ponerte en duda, a invitarte a una nueva aventura. New York representa el lugar del ‘otro’ por definición: Oz, la Tierra de los juguetes, el País de Nunca Jamás, el lugar donde perderse para poder reencontrarse.

– T: Estudiaste letras en Italia, arte en Londres y cine en Nueva York. ¿Alguna de estas disciplinas ocupa un espacio más relevante en tu vida que las otras?

– SM: Sospecho que solo al final de mi vida podré determinar cuál de las disciplinas en las que me he aventurado habrá tenido un espacio más determinante para mi, por el momento dejé de preguntármelo. Siempre he tenido la impresión de que todo es parte del mismo camino, utilizando medios distintos. Estudiando pintura estaba afinando mi ojo para las tomas cinematográficas, aprendiendo a escribir guiones, terminé escribiendo novelas, profundizando los temas de mis novelas han nacidos mis trabajos en escultura, instalación o videoarte. Más que identidades, yo las veo como actividades, y me quedo en movimiento entre una y otra.

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