17 enero, 2021

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Subastan un retrato de Botticelli que podría alcanzar un precio récord

El último retrato en manos privadas del pintor renacentista Sandro Botticelli (1445-1510) «Joven sosteniendo un medallón» (1470), será subastado a fin de mes por la casa Sotheby’s de Nueva York con un estimado de venta en 80 millones de dólares y se estima que podría convertirse en uno de los más caros de la historia del mercado del arte.

La subasta será el 28 de enero en Nueva York en la venta anual de viejos maestros de la tradicional casa, que busca revitalizar el mercado del arte golpeado por la pandemia, según el medio especializado The Arts Newspaper.

La pintura «Young Man Holding a Roundel» de Botticelli fue comprada en 1982 por 1,3 millones de dólares por el neoyorquino y constructor inmobiliario, el multimillonario y coleccionista de arte Sheldon H. Solow que falleció a los 92 años en noviembre pasado, señala La Vanguardia.

Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi más conocido con el nombre de Botticelli y por sus monumentales obras alegóricas como el «Nacimiento de Venus» (1485) y la «Primavera» (1480), es considerado uno de los maestros más importantes del Renacimiento Italiano junto a otros de sus contemporáneos como Leonardo Da Vinci.

La estimación del precio para una pintura de este tipo es un reflejo de su importancia y rareza, según la casa de subastas, que ubican a este retrato en relevancia con los del Retrato de Adele Bloch-Bauer II de Gustav Klimt vendido por 87,9 millones de dólares en 2006 y el Retrato del Doctor Gachet de Van Gogh por 82,5 millones de dólares en 1990, indica Sotheby’s.

El medio español refiere que el precio más elevado pagado en una subasta por una obra de arte fue el de Salvator Mundi de Leonardo da Vinci por 450 millones de dólares en 2017, por lo que este retrato podría incorporarse a la galería de los retratos más caros de la historia del mercado del arte.

El último retrato de Botticelli ofrecido al mercado fue «Michele Marullo Tarchaniota» (1497) en 2019 por Frieze Masters (Londres) y un valor de 30 millones de dólares.

La mayor parte de la obra del artista se encuentra en los mayores museos del mundo junto con una docena de retratos.

La obra que se subasta tiene la misma importancia que Retrato de un hombre con una medalla de Cosimo il Vecchio de Medici (galería Uffizi, Florencia) y el Retrato de Giuliano de Medici (Galería Nacional de Arte de Washington), según The Guardian.

En los últimos 50 años estuvo a préstamo en museos como la National Gallery (Londres), Metropolitan Museum of Art (Nueva York), la National Gallery of Art (Washington) y el Städel Museum (Frankfurt).

«La obra de arte es una síntesis pictórica de los ideales, la magia y la belleza de la Florencia del Renacimiento donde, por primera vez desde la antigüedad, el individuo y la figura humana fueron el centro de la vida y el arte, y llegarían a definir nuestra comprensión del humanismo tal como lo conocemos hoy. Botticelli estaba a la vanguardia de este movimiento, y su estilo revolucionario lo llevó a ser uno de los primeros artistas en abandonar la tradición de retratar a las personas de perfil», señala la casa de subastas.

Sin embargo, a pesar de que encarna el Renacimiento florentino, la pintura es intempestivamente moderna en su descarnada simplicidad, colores audaces y linealidad gráfica».

La obra representa a un joven con el pelo ondulado, pero se desconoce la identidad del modelo que encarna los ideales de la belleza de la época, aunque se interpreta que puede tratarse de Giovanni de Medici, hermano de Lorenzo de Medici de Florencia y unos de los mecenas del pintor.

La particularidad del bello retrato es el medallón con la representación de un santo que tiene el joven en sus manos, trabajo atribuido al pintor Bartolomeo Bulgarini ( 1337-1378), y que se encuentra insertado en el panel de la obra. Se sugiere que puede tratarse de un contraste deliberado entre la juventud y belleza con la del religioso de edad avanzada.

El número de retrato escaso del pintor en la actualidad se debe a que el mismo artista los destruyó en la «hoguera de las vanidades» en 1497 estando bajo la influencia del religioso Girolamo Savonarola (1452-1498) y su concepción de la moralidad cristiana.

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