23 septiembre, 2021

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Una araña vegetariana gigante, la mitología antigua y las ruinas más grandes del Mediterráneo

Por primera vez, Tomás Saraceno incluirá actores en una muestra, esta vez en la mega exposición titulada "AnarcoAracnoAnacro", que se desplegará en la Neapolis de la ciudad de Siracusa, en un diálogo entre Arqueología, ecología, aracnomancia, arte y activismo social.
Saraceno planea exposiciones próximamente en Nueva York, Barcelona, Japón, Londres y Dinamarca.

Luego de presentar una instalación en un castillo medieval de Francia, construido sobre un cráter que provocó un meteorito hace millones de años, el artista argentino Tomás Saraceno redobla la apuesta y estrena el 29 de julio en Sicilia, en un antiguo anfiteatro de Siracusa, un proyecto multimedia que comprende enfocar la atención en las 46 especies arácnidas que allí habitan, una app de realidad aumentada para verlas en tamaño gigante y la actuación de veinte performers que recitarán tragedias griegas desde la óptica de las arañas.

Es la primera vez que Saraceno incluirá actores en una muestra, esta vez en la mega exposición titulada «AnarcoAracnoAnacro», que se desplegará en la Neapolis de la ciudad de Siracusa -uno de los complejos arqueológicos más importantes del Mediterráneo y punto turístico ineludible de la isla de Sicilia-, una superficie de 240.000 metros cuadrados que se verán atravesados e interferidos por la ruta narrativa experimental del artista.

Arqueología, ecología, aracnomancia, arte y activismo social se entretejen en este itinerario que propone nuevas poéticas visuales para el parque arqueológico construido en el siglo III a.C., que abarca el teatro griego, el llamado Santuario de Apolo Temenita, el Altar de Hierón II, el Anfiteatro Romano y la llamada tradicionalmente Tumba de Arquímedes (identificado así de manera errónea).

La muestra debe pensarse como un itinerario de diferentes capítulos esparcidos en este inmenso complejo.

«La gente viene a ver el anfiteatro y se olvida que también hay otras bellezas en el parque que pasan desapercibidas. La idea de este proyecto es encontrar otras narrativas distintas, contar la historia desde otras perspectivas a las que estamos acostumbrados, encontrar nuevos mitos, y salir del ‘Capitaloceno'», destaca en diálogo con Télam, desde Sicilia, el artista argentino afincado en Berlín, Tomás Saraceno, haciendo alusión al término acuñado para definir el impacto nocivo del ser humano en la Tierra, una preocupación que atraviesa toda su producción.

Aracne era, en la mitología grecorromana, una de las mejores tejedoras ya que realizaba bordados maravillosos, pero era también muy vanidosa y alardeaba de sus creaciones, por lo que fue castigada por los dioses y transformada en una araña. Es a raíz de este mito que los actores y performers van a estar en distintos sitios de la Neapolis recitando y cantando historias que propongan un nuevo punto de vista, y van a hacerlo acercándose a las arañas que allí habitan, llamando la atención al público sobre su presencia.

«Hay que entender la mitología desde otro punto de vista», pregona Saraceno, quien pasó varias semanas junto a aracnólogos recorriendo el parque arqueológico para identificar a las -según detectaron- 46 especies diferentes de arañas que allí habitan e incorporarlas a la tradicional narrativa de lo que fuera uno de los centros más importantes de la vida teatral en la antigüedad.

Este itinerario performativo será realizado en colaboración con la Accademia d’Arte del Dramma Antico, allí donde se ubica el majestuoso Teatro Griego, donde, desde hace más de cien años, con la participación del INDA (Instituto Nacional de Arte Dramático Antiguo) se siguen representando las tragedias y comedias que conmovieron y emocionaron a los antiguos habitantes de la ciudad.

Hasta el 30 de enero de 2022 permanecerá en uno de los principales yacimientos arqueológicos italianos esta exposición -curada por el siciliano Paolo Falcone-, que pretende multiplicar las posibles historias allí contenidas y cuestionar la centralidad de la historia de la humanidad -en particular la de Occidente- que encuentra su momento fundacional precisamente en la época clásica.

Según el artista, «la evocación y reinterpretación de los mitos, las telas de araña y el concepto de metamorfosis se convierten en conceptos rectores para repensar y redescubrir el entramado de formas de vida que animan el parque, para que el público dirija su atención a las que lo habitan desde hace millones de años», como las 46 especies de arañas que se han encontrado.

Saraceno echa mano de un lenguaje aun poco extendido -un universo semiótico que comprende palabras como aracnocronías, antropocronías, geohistorias, hidrohistorias, mitologías híbridas y posthumanas- para enmarcar su propuesta artística que desafía las formas dominantes de vivir y percibir el medio ambiente, prestar atención a las redes de vida que nos rodean y, principalmente, «detener el ciclo destructivo del Capitaloceno», insiste.

La muestra debe pensarse como un itinerario de diferentes capítulos esparcidos en este inmenso complejo, en el que destaca por ejemplo la instalación de realidad aumentada «Flotando en el fondo de un océano de aire», frase que acuñó un alumno de Galileo; pieza que además se cierne sobre la llamada tumba de Arquímedes, considerado el fundador de la hidrostática, y quien desarrolló el principio de la flotabilidad.

La obra virtual, que dibuja aeroglifos (imágenes circulares) en el aire, rinde homenaje a estos dos pensadores, que legaron los principios mecánicos por los que se elevan en el aire las esculturas flotantes de la comunidad Aerocene, un proyecto de largo aliento en la carrera de Saraceno, que apunta a alcanzar una nueva era libre de combustibles fósiles.

Los seguidores de este artista reconocerán enseguida la particular forma modular de varias de sus obras -como las que se vieron en arteBA, en Buenos Aires, o en la terraza del MET, en Nueva York, con el nombre Cloud Cities- esta vez bajo el título «Estados del agua», una gran escultura que se asemeja a la estructura molecular de la espuma de Weaire-Phelan, en una zona del parque que permanece inaccesible al público hasta el día de la inauguración.

Allí, la escultura no tiene otra misión que la de servir de escenario o ‘nube habitable’ para la interacción de las especies de pájaros, arañas, abejas, plantas, así como humanos, dentro de las ruinas arqueológicas y rodeado de plantas, arbustos y zarzas de los matorrales mediterráneos, una flora con cientos de especies y verdaderas rarezas botánicas.

Fue justamente esta combinación continua de historia y naturaleza lo que inspiró a este tucumano nacido en 1973 a recrear o evocar en ese tramo del paseo «un futuro post-antropocénico», donde los visitantes puedan dar una forma nueva, diferente, ya no solo a sus ideas de ecología ambiental, sino también «social y mental», como continuación de su intento de construir redes habitables en las que fusiona arte, arquitectura y ciencia.

Los seguidores de este artista reconocerán enseguida la particular forma modular de varias de sus obras.

La realidad aumentada también formará parte de la exposición, a través de «Webs of Life», un proyecto desarrollado junto con Arachnophilia, por el que deberán descargar la app Acute Art aquellos que deseen ver a una araña de proporciones gigantescas surgiendo del fondo del anfiteatro romano y bailando como un espíritu ancestral, mientras condena la violencia pasada y presente a la que los humanos han sometido a otras especies, ya sea en la arena de los anfiteatros, o en el uso de pesticidas y agroquímicos.

«Hoy demonizamos a las arañas basándonos en falsos mitos, narraciones e historias de violencia, miedo y repulsión. La aracnofobia se convierte en otro producto cultural mítico que se consume y reproduce en las películas de terror. Como en el anfiteatro romano, en el que se escenificaba a los humanos venciendo a las fieras, hoy los humanos escenifican su lucha contra los animales demonizados, reproduciendo fobias que cultivan el miedo a los considerados ‘otros'», dice el artista.

En este sentido, el proyecto que se prepara a inaugurar en Sicilia incluye también la posibilidad de ver desde cualquier parte del mundo -previa descarga de la app Aracnomancia- a una versión gigante de la especie Bagheera kiplingi, también llamada araña pavo real, la única araña vegetariana del mundo.

En la web arachnophilia.net, Saraceno promueve además una campaña para cambiarle el nombre a la Bagheera kiplingi, debido a que trae aparejadas «referencias polémicas y poscoloniales», asegura. El nombre de Bagheera kiplingi representa para muchos el imperialismo victoriano que el escritor y poeta nacido en Bombay Rudyard Kipling, apoyaba.

Incansable, la semana pasada, el artista presentó en Francia «Desde el suelo hasta el sol», una exposición desplegada en el Domaine des Etangs, un lujoso hotel que funciona en la campiña francesa, en un antiguo castillo de piedra que se sitúa en un entorno único: el enorme cráter de un meteorito bautizado Rochechouart.

«La muestra en el Domaine des Etangs propone un diálogo no sólo con arañas sino con todas las especies del lugar, la armonía de todas las especies que habitan el parque, que es increíble, donde hay 24 tipos de libélulas», refiere el artista que además planea exposiciones próximamente en Nueva York, Barcelona, Japón, Londres y Dinamarca.

Otra vez, la propuesta de Saraceno -que permanecerá hasta el 24 de abril de 2022-, apuesta al arte de construir formas más equitativas de vivir con el medio ambiente, esta vez con una inmensa estructura aérea que incluye desde una tela de araña hasta un globo volador sin quemar fósiles, y desde jardines flotantes hasta «el sonido» de los fenómenos celestes.

«From the Ground to the Sun» invita a «imaginar nuevas formas poéticas de estar en el mundo», en palabras de la curadora Rebecca Lamarche-Vadel, la misma que curó en el Palais de Tokyo, en París (2018) «On air», la muestra más ambiciosa en la carrera de este artista, convencido de que el arte puede ser una forma de contribuir, de reflexionar y de buscar alternativas para construir un planeta más sostenible.

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