1 agosto, 2021

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‘Amor y monstruos’ un imprescindible blockbuster lleno de criaturas alucinantes y aventura clásica juvenil

Película con mucha aventura, criaturas mutantes alucinantes; con aires a muchos recuerdos que generan un flashback y una semiótica muy agradable.

El actor Dylan O’Brien a trabajado en películas de la franquicia ‘El corredor del laberinto’ (The Maze Runner,2015) y la serie ‘Teen Wolf’, por lo que quizá este tipo de producto en la plataforma Netflix, piensen que ‘Amor y monstruos’ (Love and Monsters, 2020) tiene que ver con las anteriores, pero en realidad, pese a tener un tono de adaptación young adult, supone una de las primeras piezas de un cine dedicado a público joven.

Quizá tenga que ver que su guionista Brian Duffield, precisamente surgido de la saga ‘Divergente’, que ha dejado ya su huella en ‘The Babysitter’ (2017) & ‘Underwater’ (2020) o Espontánea’ (Spontaneous, 2020), su debut como director un brutal coming of age que se postula como una metáfora sobre crecer con un síndrome post-traumático.

Brian Duffield demuestra un conocimiento de los resortes del género y los va adaptando a las ansiedades del cine adolescente o juvenil heredero de John Hughes, que aquí tiene mucha presencia, no tanto de intereses románticos funcionales naturalizados como con planteamientos de pérdida, ausencia, trauma y otros elementos que no trata de forma tremebunda, sino como forma de colorear los conflictos de sus personajes y hacer más interesante el espectro de films de género puro como ‘Amor y monstruos’ que fluye con comedia, aventura y monstruos.

En su argumento no hay nada nuevo, tras la amenaza de un asteroide, las secuelas de los compuestos químicos que salvan a la tierra crea criaturas mutantes a los animales de sangre fría. Reptiles y anfibios enormes, sedientos de sangre hacen que los supervivientes humanos deban vivir bajo tierra en búnkeres, saqueando suministros en misiones de alto riesgo. Un poco la premisa de los cómics ‘Superviviente’ de la colección ‘Ultramundo’ (1987), pero con un protagonista, Joel, bastante limitado en su función de cocinero de su Búnker.

Que reflexiona sobre su mortalidad que sale en busca de su novia de instituto, Aimee (Jessica Henwick), mientras se enfrenta sus miedos y emprende un viaje emocionante en el que se encuentra con un perro solitario, algunos supervivientes y montones de monstruos. Una especie de cruce amable de ‘Un muchacho y su perro’ (A Boy and His Dog, 1975) y ‘Callejón infernal’ (Damnation Alley, 1977) con cine de los ochenta, un poco la versión 2.0 de ‘La noche del cometa’ (Night of the Comet, 1984) para el público Gen Z.

No faltarán las comparaciones con ‘Zombieland’ (2009), con su héroe inseguro y neurótico, pero es mucho menos una comedia gamberra dirigida a público adulto (en aquella no faltaba el gore), y no trata de buscar ser edgy a toda costa, entregándose a un sentimentalismo sin cinismo, sincero si, pero tampoco demasiado cargante, logrando un tono ligero en el que no faltan momentos de tensión y terror de monstruos, pero opuesto al nihilismo de ‘The Walking Dead’.

El director Michael Matthews, se divierte con su mundo de monstruos guardando un buen puñado de sorpresas, con todo tipo de seres, con cierto espíritu de aventura de cine de aventuras, con seres de muy buen CGI (Computer Generated Imagery/Imágenes generadas por computadora), que se han ganado una nominación al óscar a mejores efectos visuales, que parecen en ocasiones herederos de la película ‘Temblores’ (Tremors, 1990) y en otras de la artesanía de Ray Harry Hausen.

De hecho, ese espíritu se refleja claramente en la recreación de uno de los momentos míticos de una de las grandes adaptaciones de Verne, ‘La isla misteriosa’ (Mysterious Island, 1962), en la que el mago del stop motion componía una deliciosa escena con cangrejo gigante en una playa que es aquí replicada con una voluntad de sentido de la maravilla que hacen que los efectos sean lo de menos, captando la magia de una aparición monstruosa con un sentido clásico que se echa de menos.

‘Amor y monstruos’ tiene un corazón de ‘Isla del tesoro’ y el viaje del personaje principal supone un crecimiento para Joel que pasa de estar aterrado al ver monstruos a lanzar granadas a las boca de ciempiés gigantes con reglas para sobrevivir en una tierra llena de criaturas que dan para hacer una serie con ellos de protagonistas. Una medida justa para añadir emoción sin ironía y una mirada pura al cine de aventuras, terror y monstruos que no ve la candidez como algo negativo.