9 diciembre, 2022

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Escritores se reconocen en la literatura de Ernaux y proponen claves para leerla

Autores consagrados y otros más jóvenes reconocen a la ganadora del Nobel de Literatura como una de las exponentes más valiosas de la autoficción, se sienten herederos de su forma de entender la literatura y proponen claves de lectura para abordar el mundo y la obra de la escritora premiada.
La francesa Annie Ernaux es muy leda en su pas y traducida a varios idiomas
La francesa Annie Ernaux es muy leída en su país, y traducida a varios idiomas.

Autores consagrados y otros más jóvenes reconocen a la ganadora del Nobel de Literatura, la francesa Annie Ernaux, como una de las exponentes más valiosas de la autoficción, se sienten herederos de su forma de entender la literatura y proponen claves de lectura para abordar el mundo y la obra de la escritora premiada.

Cuando la espuma de la sorpresa generada por el anuncio del ganador del Nobel empieza a bajar y la foto de Ernaux finalmente se vuelve familiar para el gran público a fuerza de repetición, lo que queda pendiente es, en definitiva, su obra, su impronta y su legado literario.

Y Ernaux, a diferencia de los elegidos otros años, es muy leída en su país y, traducida a varios idiomas, ha logrado traspasar las fronteras. Ya antes del reconocimiento, autores consagrados como Emmanuel Carrère, Sigrid Nunez, Virginie Despentes o Édouard Louis habían celebrado su obra y se habían reconocido como herederos de la pionera de la autoficción, aquella vertiente de la literatura que se vale de elementos autobiográficos para edificar una narrativa que muchas veces dice más de una época o de una sociedad que de quien en verdad «ventila su vida».

El escritor Didier Eribon escribió para el New York Times un artículo para contar desde Francia quién es la premiada y consideró que el premio implica también una renovación del canon literario en su país. «Cuando escribía ‘Regreso a Reims’, una memoria sobre cómo es crecer como un niño gay en una familia trabajadora, tenía una pila de libros de Ernaux en mi escritorio. Y cuando no sabía cómo decir algo, abría uno de ellos y me sorprendía: Annie lograba decir en una oración lo que yo no lograba contar en una página».

«Ernaux hablaba de sexo, de su sexo, de sus relaciones sexuales. A Ernaux (una de las mentes privilegiadas del siglo) no le daba vergüenza mostrar su pasión por la pasión, no lo mezclaba con política (aunque es una autora a la que la política le interesa muchísimo), ni con moralidad, ni con feminismo, no intentaba blanquearlo», repasa la escritora española Milena Busquets en un texto que publicó en el diario El País para celebrar el galardón de una autora que empezó a leer para la misma época en la que escribió «Esto también pasará», su bestseller.

«Nadie ha escrito de sexo, de deseo y de pasión mejor que Ernaux, tal vez Philip Roth esté a su altura. Hay que ser muy valiente para no esconderse tras la propia inteligencia, tras el propio talento. En Ernaux la desnudez es total y, sin embargo, no hay el menor exhibicionismo, ni la menor autocomplacencia. Tiene siempre un cuchillo en las manos. Y se lo clava. La gran literatura no es otra cosa», sostuvo Busquets.

“Hay que ser muy valiente para no esconderse tras la propia inteligencia, tras el propio talento. En Ernaux la desnudez es total y, sin embargo, no hay el menor exhibicionismo, ni la menor autocomplacencia. Tiene siempre un cuchillo en las manos. Y se lo clava. La gran literatura no es otra cosa”Milena Busquets

La figura del cuchillo para dar cuenta de lo descarnado de su literatura se repite. Consultado por Télam, el escritor y poeta costarricense Luis Chaves, autor de «Vamos a tocar el agua», contó que lo primero que leyó de la ganadora del Nobel fue «Memoria de chica» en edición de Cabaret Voltaire, traducida por Lydia Vázquez Jiménez: «De entrada supe que esa escritura, digamos, a cuchillo, que me gustó, era perfecta para mostrar en el taller de escritura. Sobre todo porque Ernaux era, y esto es solo mi opinión, una cara de la moneda donde también estaba Marie-Hélène Lafon, el reverso de su escritura».

La cuestión alrededor de la autoficción y el uso que la literatura puede hacer del material autobiográfico no le son ajenas a Chaves: «Hace poco leí una entrevista publicada en una revista en la que hablaba sobre su estilo autobiográfico y decía que le gustan los textos sin géneros. Me gusta esa evasión en una sola jugada para responder a esa pregunta».

«Este término de la `autoficción´ siempre sale y creo que es una gran preocupación de narradores, algo que en la poesía no existe, porque al final ¿estamos buscando libros bien escritos o qué estamos buscando? La gran preocupación por la autoficción empaña la discusión mayor, es un pequeño grupo de gente siempre discutiendo lo mismo y yo prefiero pensar en lo que dice ella misma: una escritura sin género. Es una respuesta que permite evitar una pregunta inutil», concluye sobre Ernaux, a quien celebra por su estilo «crudo, agresivo, sin una preocupación por recorrer los filos de la escritura».

Luis Chaves escritor costarricense
Luis Chaves, escritor costarricense.

Un día antes de que la Academia Sueca anunciara a la ganadora, la escritora y librera Cecilia Fanti usó su cuenta en Twitter para mostrar su preferencia por Ernaux. Y, con una mezcla de conocimiento, suerte y escucha de librera, acertó.

Fanti llegó a Ernaux por recomendación de la editora y escritora Maga Etchebarne. «Creo que en general la literatura circula así, por recomendación, que es como los lectores vamos descubriendo nuevxs autorxs; que también es algo que motoriza el mercado. Cuando salió en Argentina `El acontecimiento ́, Ernaux ya tenía su nicho de lectores que conocían su obra y que compartían sus libros», señala sobre el recorrido que los libros de esa autora hicieron en Argentina.

Para Fanti, el Nobel fue muy atinado con el discurso de otorgamiento del premio: «Lo que pusieron en primer plano como el valor de su obra es ni más ni menos que la posibilidad de que la memoria personal se convierta en algo colectivo, penetre, cuestione, refleje».

«Ella dice:`Nunca me interesó contar mi vida, pero sí lo que la existencia de uno puede representar en un momento determinado ́ -indica Fanti-, pero sabe que no dejará de haber un circuito que cuestione el valor de las obras autobiográficas o autoficcionales, que las coloque en el lugar de una literatura menor, de esas cosas que escriben las chicas de la literatura del yo». Desde el uso de esa primera persona, argumenta, Ernaux trabajó con cuestiones relacionadas con la identidad de su época: «el aborto, las tareas de cuidado, el lugar de la mujer en el patrimonio, el ascenso social, la vida rural, la enfermedad y la vida artística».

Son muchos los que abrazan la autoficción, pero pocos los que logran marcar la diferencia. Para Fanti, la especificidad de Ernaux radica en la brutalidad con la que narra y con la que se enfrenta a esa, su propia historia para narrarla. Y también en la decisión de hacerlo.

“Creo que tiene una conciencia de la crueldad de nuestras peores miserias como humanidad y elige colocarlas en escenarios que están a la mano de cualquiera, eso nos revuelve mientras la leemos, nos interpela y nos incomoda”Cecilia Fanti

«En la mayoría de sus libros, Annie Ernaux advierte y reflexiona sobre aquello que toma por objeto para estudiar, desarrollar, agotar. Y en general es una literatura muy cruel también, donde los personajes se enfrentan con una soledad y una humillación que tiene que ver con la experiencia vital más profunda y también más universal. Creo que tiene una conciencia de la crueldad de nuestras peores miserias como humanidad y elige colocarlas en escenarios que están a la mano de cualquiera, eso nos revuelve mientras la leemos, nos interpela y nos incomoda», analiza.

Consultada sobre el efecto que el premio tendrá en la circulación de la obra de Ernaux y en la venta de ejemplares, Fanti relativiza la idea de que el galardón se traduce en éxito inmediato.»No siempre repercute de la misma manera. En la gran mayoría de los casos la obra de un autor que gana el Nobel no está disponible, ni en su totalidad, o a veces ni siquiera uno de sus libros. No creo realmente que los premios ayuden a vender más libros, creo que eso no se inventa así, como no se inventa un best-seller», indica.

Para ella, el éxito de un libro tiene que ver con su circulación y con la recomendación: «Va más allá de la apuesta que pueda hacer una editorial o de aquello que queda resonando en relación con un Nobel o con cualquier premio: qué dijo la prensa que despertó interés, qué vieron en redes sociales, qué les sugirió el algoritmo. Pero sin lugar a dudas es la oportunidad para que ese autor de determinado segmento de un catálogo reciba la atención de una editorial y decida imprimir, reimprimir, importar, distribuir sus libros».

Fanti aclara que, en general, la demora en los tiempos que lleva imprimir hace que algo de esa primera fuerza de venta, el impulso que da el premio apenas se anuncia, se diluya. «Esa primera venta se pierde, sin lugar a dudas, porque aparte vivimos en la era de Internet y del pdf disponible por lo tanto no es que si no está el libro la gente no la va a leer, sino que simplemente va a descargar el epub en lugar de comprarse el libro, lo cual es una discusión que tensiona mucho al mercado hoy por hoy, y que creo que sólo va a aumentar», reconoce.

Sin embargo, a la hora de pensar en un catálogo literario de fondo como una responsabilidad, algo que no está atado necesariamente a momentos, a premios o a noticias, «lo importante es disponer de esos títulos: imprimirlos, reimprimirlos, conocerlos, hacerlos dialogar con otras zonas de catálogos afines», advierte Fanti. Aun con todos estos matices, se abre a partir de ahora una nueva oportunidad para la circulación y la lectura más masiva de la obra de Ernaux.

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