16 abril, 2021

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‘The Dark and the Wicked’: una película de terror con mucha atmósfera maligna

Bryan Bertino da origen a una reciente película que trae el terror, sensaciones y miedo a una granja rural de Norteamérica

Bryan Bertino, director no demasiado prolífico, pero que dejó una impresión en el cine de terror gracias a ‘Los extraños’ (The Strangers, 2008), con ‘The Dark and the Wicked’ (2020), presentada en Sitges 2020, el director regresa al terror de sensaciones, trasladando el miedo a una granja rural de Norteamérica.

La trama es sencilla, dos hermanos regresan a la granja de su familia para esperar a la inevitable muerte de su padre mientras su madre, quien ha estado cuidando a su esposo durante toda la vida, desprecia la presencia de sus hijos en el hogar de su infancia, pero no deja claro si lo que realmente tiene es miedo por ellos y desea así protegerlos, porque cree que hay una fuerza malévola acechando en la casa. En última instancia, ella no parece estar mucho mejor que su marido, empezando una serie de sucesos que indican que hay algo más detrás de la enfermedad de su marido.

Pocos filmes hacen tanto trabajo previo para generar una atmósfera densa y ominosa. Además, ni la instrumentación utilizada es la misma que en el de cualquier producto descuidado que imite al cine de James Wan. El silencio es tan importante como los sonidos ambientes y la banda sonora acompaña muy bien con murmullos mudos y enigmas taciturnos que hacen no querer saber qué es lo que hay allá afuera.

Paisajes con una silueta levitando son material clásico salido de pesadillas, fugas del infierno impresas en pinturas de Edward Hooper o Andrea Kowch que valen por sí mismos todo el metraje.

‘The Dark and the Wicked’ tiende lazos al American Gothic gracias a su rotundo ejercicio de terror minimalista en las entrañas de Norteamérica, sin embargo, a diferencia de tantas obras con dicha etiqueta, no transcurre a plena luz del día, sino en las penumbras y claroscuros del filo de la noche (como de costumbre) en el entorno de una granja del oeste.

Esta vez propone una producción muy independiente, menos representativa de las corrientes del horror comercial, pese a algún momento similar a ‘Hereditary’ (2018), en donde la ambientación es prácticamente lo único que le importa, gracias a un sencillo y asfixiante relato de maldiciones familiares.

Con un twist nihilista al cine de posesiones que logra sugerir con imágenes mucho de lo que otras obras recientes ahogan en un discurso al dictado.

Los diálogos ásperos entre Michael Abbot Jr. y una notable Marin Ireland dejan entrever antiguas costumbres de estirpe, y dinámicas que indican un patriarcado dominante sin hacer subrayados repiqueteantes. Bryan Bertino siembra las dudas de si todo lo que vive y sufre la familia puede tener que ver con un problema real de fondo, solo hay que ver cómo tienen lugar las muertes de la familia.

The Dark and the Wicked’ intenta crear una sensación que logra hacer tangible lo maligno, creando escalofríos y una oscuridad desoladora transmitida en la fotografía de Tristan Nyby. Un film reducido a lo esencial y sin miedo a quedar abierto, sin conclusiones ni soluciones, que se percibe como un fragmento de una historia más grande que no alcanzamos a adivinar del todo, parte del encantamiento de incertidumbres.

Fuente Spoinof