1 octubre, 2022

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‘El método Williams’: un efectivo drama deportivo, que deja con ganas de una película sobre Venus y Serena


Los biopics han demostrado ser películas muy interesantes para muchos actores que aspiran a ganar un Óscar y la lista es muy larga.

Will Smith ofrece una gran interpretación en la película  ‘El método Williams’ que quizá no sea brillante, pero sí es muy efectiva manejando la historia que cuenta.

Podría decirse que el partido de ‘El método Williams’ se juega a tres sets. El primero el rol protagónico de Will Smith, esta más centrada en que el actor exhiba sus habilidades interpretativas que en cualquier otra cosa. La película nos está contando los esfuerzos para que sus dos hijas cumplan el plan que ha ideado para que arrasen en el mundo del tenis.

El director Reinaldo Marcus Green acompaña esa fase de la película buscando un acabado que uno suele asociar a los dramas de prestigio, desde su trabajo de puesta en escena hasta el sobrio toque visual que aporta la fotografía de Robert Elswit para transportarnos a la época en la que transcurre la historia, pero reduciendo al mínimo los aspectos más cantosos, logrando así cierto toque atemporal que sirva para reforzar el elemento más universal de la historia.

Sí, es la historia del camino al triunfo de Venus y Serena Williams, prestando especial atención al papel que jugó su padre en ello, pero ‘El método Williams’ está contando más que la historia de un éxito histórico, por lo que aposta por un enfoque relajado pero fluido, incluso en momentos de mayor intensidad dramática como cuando el protagonista recibe una paliza.

Reinaldo Marcus Green, prefiere centrarse más en el dibujo global de la historia, encontrando para ello un gran aliado en Smith, quien sacrifica aquí su tendencia a tirar de carisma para intentar reflejar las complejidades de Richard Williams.

Una vez zanjado el primer set, comienza un segundo mucho más interesante, donde Smith vuelve a tener una presencia dominante intentando imponer su criterio siempre que surge alguna decisión por el camino. No obstante, lo mejor de ‘El método Williams’ durante esos minutos está en ver la creciente frustración del entrenador encarnado por Jon Bernthal.

El propio fichaje de Bernthal es un gran acierto desde el primer momento porque uno siempre está predispuesto a verle explotar por las limitaciones que va marcando el protagonista. El guion firmado por Zach Baylin no tiene grandes grandilocuencias. Su plan, al igual que el de Williams, gustará más o menos, se vuelve un poco previsible y que dramáticamente se estanca más allá de esa, por así llamarla, rivalidad entre Bernthal y Williams, pero es claro y consecuente.

A lo largo de esos dos sets, ‘El método Williams’ también tiene tiempo de sobra para mostrar partidos de tenis para que esa evolución de Venus Williams se refleje en pantalla, y es que la película al final es la historia de su ascenso a la gloria, con el crecimiento de Serena más en un segundo plano. Esto último es lo que da pie al momento más intenso en lo dramático de la película, y eso que surge a través de una simple conversación.

El último set se centra ya en Venus (Saniyya Sidney), y lo hace siguiendo la historia real de tal forma que los espectadores de seguro que se llevan una buena sorpresa en pantalla. Es entonces cuando se centra más en su naturaleza de drama deportivo, pero sabe hacerlo con la emoción necesaria como para que no importe si te dio por refrescar antes lo que sucedió a través de Wikipedia.

El Metodo Williams Serena Venus

‘El método Williams’ es un buen biopic y también un estimable drama deportivo. Queda la duda de que quizá hubiese funcionado mejor centrando el relato en las hermanas Williams y no en su padre, pero también tengo claro que más temprano que tarde llegará una película centrada en su figura. Esto no deja de ser un interesante aperitivo sobre sus inicios.

Fuente Espinof/@freddyvoorhees