23 febrero, 2024

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Bio y ecológico, ¿qué los hace diferentes?

Aunque los términos bio y eco comparten la idea general de sostenibilidad y respeto por el medio ambiente, no siempre son sinónimos debido a su enfoque y alcance.
Foto: Getty Imagen.

Por Erika Montejo.

Las acepciones bio y eco han irrumpido en todo el mundo como sinónimos de respeto al medio ambiente, cuando se trata de procesos, alimentos o productos. ¿Realmente existe una diferencia entre bio y eco?

La etiqueta «bio» generalmente se asocia con un producto más natural y saludable, mientras que «eco» (ecológico), se vincula principalmente con prácticas sostenibles. Los productos «bio» se centran en la producción respetuosa con la vida y el medio ambiente. Por otro lado, los «eco» se enfocan en la sostenibilidad durante todo su ciclo de vida, desde la producción, traslado y hasta la eliminación.

El término bio, según la Real Academia Española (RAE), se refiere a lo biológico y conlleva un respeto por el medio ambiente. Mientras que lo ecológico lo define como un producto o actividad que no es perjudicial para el medio ambiente. Ambas definiciones resaltan la conexión entre el respeto a la biología y la consideración por el entorno.

Fábricas en Washington, Estados Unidos / Getty Imagen

En el portal The Conversation, un experto en Química citó el ejemplo de una caja de madera con asa de yute, para explicar los contrastes entre la denominación bio y eco de ciertos productos. La caja en su conjunto se considera una opción muy ecológica al integrar productos bio renovables como la madera y yute.

Aunque el yute es una fibra natural asequible y de bajo impacto ambiental, el transporte desde la India para fabricar estas cajas en España contribuye significativamente a su huella de carbono. «Si la huella de carbono del producto es 0,69 kg CO₂(eq), el 39 % corresponde al asa de yute».

Reemplazar el asa con fibra sintética reciclada localmente reduciría la huella en un 26,9%, al acortar la distancia de transporte, pero esta dejaría de ser «bio». Sin embargo, la resistencia del consumidor a lo sintético destaca la complejidad de equilibrar lo «natural» con lo sostenible en el diseño ecológico.

“Si se sustituye el asa de yute por asa de cáñamo de producción nacional (manteniendo el concepto bio en el diseño), se consigue una reducción del 30,2 % en la huella de carbono de la caja y, por tanto, el apelativo “biocaja” sería sinónimo de “ecocaja””, explicó Gumersindo Feijoo Costa, Catedrático de Ingeniería Química, Universidad de Santiago de Compostela.

Articulo escrito por Erika Montejo para National Geographic, puedes ver mas artículos haciendo click aquí.