6 diciembre, 2021

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Mon Laferte celebra la vida en 1940 Carmen

La cantautora chilena explica cómo plasmó un diario personal en su nuevo álbum, su regreso a los escenarios y la forma en la que aprendió a sanar a través de la música

Previo al lanzamiento de SEIS, su sexto material discográfico, Mon Laferte se trasladó a Los Ángeles en pleno corazón de Hollywood, ubicado en la 1940 Carmen, un luminoso apartamento se convirtió en el escenario perfecto para escribir y componer canciones que le dieron paso a la síntesis de un diario personal. Así, a lo largo de cuatro meses, la cantautora chilena plasmó en 1940 Carmen, su séptimo álbum, diez historias con las que cerró un capítulo de su pasado, atesoró su presente y le dio un nuevo respiro al futuro.

“Fui por una situación personal, no con la intención de hacer un disco”, explica Mon en entrevista con Rolling Stone. “Al final, me puse a componer canciones que me sirvieron mucho como terapia y también me ayudaron a distraerme; es difícil y pesado someterte a un tratamiento de fertilidad, así que escribí y relaté lo que sentí en esos cuatro meses, mis experiencias, mi sensibilidad y eso es lo que quedó plasmado en el álbum”.

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Ante letras que narran un proceso íntimo, crudo y emocional, Mon Laferte abrazó un imaginario musical lleno de aires californianos y un sonido minimalista con tintes de folk. De esta manera, apartó por un momento lo que hizo en discos anteriores y regresó a sus raíces para establecer un proceso creativo más artesanal.

“Empecé a componer las canciones y quería hacer un álbum que solo fuera de guitarras; después decidí que iba a tener un poquito más. Comencé con la guitarra acústica y la voz, más tarde metí la guitarra eléctrica, pero la verdad es que quería que tuviera un sonido más californiano y usar todos los elementos que tuviera a la mano. La diferencia de este álbum, en comparación con el disco pasado (SEIS), es que no tiene arreglos de metales, cuerdas, ni nada, solo son guitarras”, cuenta la multinstrumentista, quien, además, fungió como productora de 1940 Carmen.  

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“Me gustó volver a tomar las riendas y las decisiones del proyecto. En realidad, creo que tenía que ser así porque quería un álbum muy casero, muy personal y sentía que si le pasaba a alguien más las canciones iba a perder todo esto que se convirtió en una declaración o mi carta hormonal al mundo. Producir es algo que disfruto mucho, puedes tomar todas las decisiones estéticas, sonoras, artísticas, me divierte e incluso, me gustaría producir otros álbumes”, aclara.

Hace un mes, durante su gira por Estados Unidos, Mon Laferte compartió el primer adelanto de “1940 Carmen“ con ’Algo es mejor’, un colorido tema que escribió mientras recorría en auto los paisajes de Malibú y en el que representó la alegría y la celebración de una nueva etapa en su vida.

“Siempre escribo acerca de lo que siento, de lo que vivo y no sé hacerlo de otra manera. Me cuesta trabajo ponerme en situaciones hipotéticas, pero, particularmente, este álbum fue más especial por el tema del deseo de la maternidad. Mi forma de escribir siempre ha sido esa y siento que, de alguna manera, mis discos son un diario de vida. Miro hacia atrás, escucho las canciones de los álbumes anteriores y recuerdo perfectamente cómo me estaba sintiendo en ese momento, por qué escribí sobre eso, lo que estaba pasando, viviendo, experimentando y, en ese sentido, la única diferencia en este álbum es el factor hormona”, señala Mon.

Con una visión honesta sobre la música, la chilena coleccionó en “1940 Carmen“ algunos testimonios catárticos y, por primera vez, se aventuró a componer tres temas en un idioma diferente. “Yo quería hacer canciones en inglés, pero no me atrevía. Me daba miedo que dijeran que estaba mal, porque no solo es el canto, es escribir y componer, pero como estaba tan en hormonas, pensé: ‘chingue a su madre, voy a hacer canciones en inglés’, y empecé a escribir”, relata.

“La primera canción que compuse fue Good Boy. Es un poema que le escribí hace mucho tiempo a mi pareja y empecé, como mero experimento, a ver cómo sonaba en inglés. Me pareció que sonaba tan hermoso que me emocioné y terminé haciéndolo canción. Y después, se me quedó el bichito e hice dos más. “Beautiful Sadness” es una canción muy californiana y tiene todo el mood del Pacífico”.

Entre memorias, Mon Laferte abrió las puertas de su corazón para hablar acerca de un capítulo oscuro y desgarrador en su vida. Junto a Bratty, Renee, Cancamusa y Arroba Nat, la cantautora narró en A Crying Diamond un recuerdo sobre abuso sexual: “He killed the last drop of her happiness, and took all of her youth, and that makes him feel good”, recita desolada, ante los acordes de una guitarra eléctrica.

“Esta canción es muy personal; es, lamentablemente, un recuerdo de mi infancia. Yo creo que agarré el valor para hablar sobre este tema porque estaba en hormonas y un poco fuera de mí, si no, no creo que hubiese abordado algo así en el álbum. Es algo que quisiera olvidar o guardar, pero hoy, a una semana de que salió este disco, creo que está bien y creo que estuvo bien haber escrito esta canción. De alguna manera, la música siempre me ha sanado, me está sanando”.

Después de 1940 Carmen

Mon Laferte asegura que hay un antes y un después de “1940 Carmen“. Con un rostro tan brillante como su trayectoria musical y con la promesa de su pronto regreso a los escenarios, la intérprete establece este momento como el inicio de una nueva etapa en su vida.  

“Antes de grabar este disco, de alguna manera sentí que estaba cerrando un ciclo. Cuando lancé SEIS, pensé que era el fin de una etapa, pero solo era una sensación. Hoy, creo que efectivamente llega algo nuevo. El tema de la maternidad va a cambiar por completo mi percepción del mundo y siento que hay un antes y un después de este álbum. Es un disco muy personal y con el que me atreví a hacer muchas cosas. Mi mundo estaba cambiando cuando sucedió”, detalla Mon, quien, recientemente, concluyó su gira por Estados Unidos.

“Nunca imaginé tener que vivir una pandemia y luego una gira postpandemia, aunque aún seguimos. La gente estaba tan eufórica, como nunca. No había visto al público tan energético, pero estuvimos más de un año encerrados, así que para muchos fue su primer concierto. Vivimos durante mes y medio en un bus, tuvimos 27 conciertos y fue hermoso, pero también cansado. El embarazo tiene sus cositas graciosas como la retención de líquidos, el hipo, y cosas así; entraba con zapatos al escenario y me los quitaba al final porque no los aguantaba”, cuenta divertida.

Mon Laferte arribó a la 22° entrega de los Latin Grammy como la artista chilena con la mayor cantidad de nominaciones y premios. En esta ocasión, la compositora compitió en cuatro categorías, entre ellas, “Mejor Canción Pop”, “Canción del año”, “Mejor Canción Regional Mexicana” y “Mejor Álbum Cantautor”; con esta última, obtuvo el cuarto galardón en su trayectoria artística, por su álbum SEIS. «Agradezco mucho estas nominaciones, estoy muy feliz», expuso previo a la gala.

«Muchas personas participaron en este álbum; es un disco mexicano, con un montón de colaboraciones – Alejandro Fernández, Gloria Trevi, Mujeres del Viento Florido, La Arrolladora Banda El Limón –, y para todos representa un regalo y un premio. Subiré al escenario con Gloria Trevi y La Arrolladora. Yo empecé en lo alternativo y siempre toqué en festivales apegados a este estilo o al rock; ahora me veo cantando con estos músicos y me parece fascinante, es algo que siempre quise hacer, generar estos lazos y conversaciones en torno a la música”.

“Lo que más me emociona en este momento es regresar a los escenarios. Siento maripositas en el estómago y se me salen por volver a tocar en la Ciudad de México, mi casa desde hace 15 años”, señala Mon, quien se presentará en el Teatro Metropolitan este próximo 7, 8 y 9 de diciembre. Por ahora, junto a su guitarra y un nuevo acompañante, la cantante regresó a los festivales con el Pal’ Norte. “Fue mi primer festival con público en México y presenté las canciones en un formato un poco diferente, en formato acústico, en formato embarazo, todo fue muy especial”. 

Fuente: Rolling Stone